Saludos y rondas varias.
Hace poco volviendo hacia el barco fondeado en boya, de noche y sin luna, me costó un poco localizar el barco, mi vecino de fondeo, después de reirse de mi inexperiencia, sacó un pequeño mando, como el de la puerta del parking, y desde el pantalán, a unos 100 metros de distancia, encendió todas las luces exteriores del suyo, de palo, cubierta y navegación, en modo fijo o intermitente y así localicé el mío.
Desde ahora ya puedes beber en tierra todo el ron que quieras, que encontrarás el barco... si primero encuentras el mando.
