Realmente triste...pero necesario para ver si de una vez por todas tomamos conciencia de que cada una de nuestras decisiones afecta a todo el conjunto de seres, ecosistemas, etc por lejos que esten.
De nada sirve decirnos unos a otros "que pena da esto" si no cambiamos nuestros hábitos de consumo.
Realmente tenemos el poder de cambiar toda esa mierda, pero hay que creérselo y tomarse la molestia de cambar los hábitos.
Cada € que gastamos, o que dejamos de gastar en determinadas cosas, tiene mucho poder...si elegimos productos con menos envoltorios, marcas y productos locales en lugar de productos que han viajado(y contaminado) medio planeta, etc. ya estamos haciendo algo.
Nos hemos pasado de modernos, y ahora pagamos las consecuencias...queremos tomates en diciembre, aunque vengan de Argentina, cargados de pesticidas y habiendo quemado un huevo de gasoil para tenerlo en casa...Así nos va...
Hay que volver al consumo local y responsable, y rechazar los productos cuya huella ecológica sea tan destructiva.
Que si, que suena a perroflauta e idealista, pero cada vez me lo creo más, y si tomamos consciencia del poder que tenemos como consumidores, podremos hacer que ésto cambie.
