La ciudad de Huelva, seguramente es la menos afortunada arquitectónica y urbanísticamente de las capitales andaluzas, sin embargo, tiene lugares con un encanto particular.
Por ejemplo el Barrio Obrero, especialmente en Semana Santa, cuando la Virgen y el Cristo bajan por la empinadísima cuesta hacia el centro y pasan bajo el arco de hierro con su puñetero escalón -uno o varios-.
Sin embargo, la provincia no tiene desperdicio.
No voy a mencionar pueblos, pero por ejemplo las puestas de sol desde el Rompido debieran ser consideradas Patrimonio de la Humanidad.
Dentro de unos días, vuelvo por allí.
Perdón por el inciso y sigue con la historia por favor.
