Mi esperiencia no fue navegando en un barco a vela como dios manda, pero es tal real como la fuerza del viento. Cuando cumplí los cuarenta, me di uno de los caprichos de mi vida, y aprendí a hacer winsurf; el mismo año comprobé personalmente la fuerza del viento: ligera rotura de ligamentos, y una rotula inflamada durante seis meses por un golpe de viento en la vela e intentar retenerla. Deje el winsurf, muy a mi pesar.
Animo, que te recuperaras, no es tan grave.
