Operación Kruguer / Fuente: Wikipedia
En septiembre de 1939, Heydrich propuso a Himmler un plan destinado a financiar las operaciones de las
SS y la
Gestapo. Este plan consistía en falsificar moneda inglesa.
El segundo objetivo era dañar gravemente la economía inglesa provocando una inflación. La idea quedó lanzada pero Heydrich con sus múltiples obligaciones y dado que la implementación era complicada, tuvo que buscar a quien delegar el tema.
En 1941, Heydrich encargó a un coronel de las SS,
Bernhard Krüger, la ejecución de este plan, para lo que se creó en el Cuartel de las SS en Berlín una oficina llamada Oficina 6-F-4. Bernhard Krüger era un joven nazi muy inteligente; primero encaró el plan por el lado más fácil y se dirigió a la oficina de numimástica del
Reichsbank, pero encontró dificultades para reclutar expertos alemanes para desarrollar el plan, ya que eran muy escasos.
Los objetivos del plan eran vastos:
- Financiar el espionaje en el extranjero.
- Financiar compras en países neutrales.
- Financiar la compra de información.
- Pagar a los colaboracionistas.
- Introducir las falsificaciones en el comercio inglés con el objetivo de provocar inflaciones.
- Dañar lo más hondo posible la economía inglesa.
- Financiar a las unidades de la Gestapo y SS en los países ocupados.
Krüger, al final, seleccionó 140 judíos con experiencia en imprentas, coloristas, caligrafistas, dibujantes y contadores. A cada una de estas personas las
SS las clasificó como
trabajador altamente esencial y se les concedieron ciertos privilegios como la salvaguarda de sus vidas a cambio de su trabajo.
Krüger llevó a dichos técnicos al campo de concentración especial de
Sachsenhausen, cerca de
Berlín, y los aisló en el bloque 19 de dicho campo, con vigilancia especial de gente escogida de las
SS. La maquinaria instalada era de última generación, y el
papel moneda, que era muy difícil de reproducir, se encargó a una empresa alemana de renombre del sector.
Una vez producidos los billetes, eran clasificados según su nivel de calidad en la falsificación. Los de primera calidad eran destinados a compras en países neutrales y a financiar el espionaje en el extranjero. Los de segunda calidad eran destinados a las unidades de la Gestapo en países ocupados, para pagar información y subsidiar a los colaboracionistas. Los billetes falsificados alcanzaron un grado de réplica muy cercana a la perfección y solo un ojo muy experto podría sospechar de su falsedad.
La "fábrica de Krüger" producía a razón de 400.000 libras esterlinas por mes, y pronto debió aumentar la tasa, pues el plan debería concretarse en tan solo 3 años. Krüger sabía que al terminar la cuota sus trabajadores serían eliminados y él sería enviado al frente, por lo que ralentizó la producción.
Los primeros "paquetes" fueron repartidos entre las embajadas y consulados alemanes en
Turquía,
España,
Suecia y
Suiza, donde fueron introducidos con amplio éxito en las economías locales. Más adelante se usó la maquinaria para falsificar dólares, en billetes de 50 y 100.
La fábrica Krüger también confeccionó documentación falsa, como pasaportes, tarjetas de identificación, certificados de nacionalidad, etc.
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Salvando las distancias se parece bastante a lo que hemos vivido entre el 2003-2007 donde todos teníamos acceso a la mayor fuente de crédito disponible en la historia !!! la diferencia entre los nazis y lo sucedido ahora, es que la moneda que nos dieron a todos a base de créditos ilimiatados era toda de curso legal !!!