Rik, con Telémaco, Crucero a Grecia.
Crucero a Grecia
Esta vez ha sido la definitiva. EL lunes pasado largué amarras y puse rumbo a Grecia, al Jónico.
He tenido tres días de navegación para arrumbar directamente a Cerdeña, a Carloforte. Descansar, aprovisionar Internet y alimentos, y proseguir hacia las Eólicas.
Mi derrota, al norte de Sicilia, Ústica, las Eólicas Alicudi, Filicudi, Salina, Lípari y Vulcano, pasar el canal de Messina, Reggio Calabria, Rocella Ionica, Crotone, Sant María de Leuca, Osthoni y Corfu,… y el Jónico arriba y abajo. Hasta que la pasión me pida tregua y mi alma sienta que vive. Como ahora, que lo siento.
La singladura de Barcelona a Carloforte ha sido monótona, aunque la mar ha sido benévola y demasiado tranquila, mar y viento, para compartir vela y motor casi a partes iguales. Navegar a tres nudos no ha sido problema. Lo importante ha sido sentir que estaba ahí. Tan importante como sentir lo que dejaba atrás, y lo que esperaba delante.
Lo más ardua ante la partida ha sido el avituallamiento del barco, y de la mente. Por ejemplo, la selección de libros para leer ha sido una ardua tarea que me ha llevado bastante tiempo. Tanto como la intendencia. Será eso de cuerpo y mente equilibrados para tomar consciencia de que existo y dar gracias por el día que vivo.
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"Quien no se lanza mar adentro nada sabe del azul de las aguas profundas" (Antoine de Saint-Exupery)
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El Crucero de Rik
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