Cuentan que el infierno es un lugar en el que hay que pintar de mierda un larguísimo muro. Cuando ya está pintado, te dan agua y jabón y hay que limpiarlo completamente. Cuando queda limpio, te dan otra vez un cubo de mierda y hay que volver a pintarlo.
Dicen que los condenados alemanes están amargadísimos por ese trabajo contínuo e inútil. En cambio, los españoles están todo el día de broma y cantando.
La clave, según afirmó un condenado español, es que:
Los diablos nunca llegan antes de las 11.
Cuando hay cubo, no hay mierda.
Si hay cubo y mierda, no hay brocha.
Y, si no, falta la escalera.
En resumen: se pinta poco y nunca aún se ha llegado a tener que limpiar la mierda.
Este, querida Gracy, es un chiste genuinamente español. Aunque últimamente pudiera parecer alemán...
