Antes de tener barco me sorprendía el ocultismo que tenían sobre ellos sus dueños, aficionado a la pesca desde siempre pude tener bastantes contactos con barco que nunca se ofrecieron a llevarme algún día, así que cuándo me pude comprar el mío no tuve ningún reparo en llevarme a todos aquellos amigotes, de los que conociendo su afición a la pesca, no tenían posibilidad de salir embarcados, así como otros se aprovechando la circunstancias y mi buena disposición se apuntaban a cada oportunidad, no voy a contar la cantidad de malas circunstancias que he pasado con ellos, sólo uno de ellos reúne todo lo necesario, pero el resto opté por decirles que no directamente cuándo insistían.
Sólo decir que no tardé mucho tiempo en comprender el porqué los dueños de los barcos son tan reacios a llevar a nadie.

