Me sumo a la condolencia. Tenía toda la vida por delante.
Es cierto que hacía lo que amaba, y probablemente sabía los riesgos, pero es lamentable la pérdida.
También me sumo a la opinión de que esto alimenta "la leyenda del mostruo" y que al final pagan justos por pecadores. El tiburón estaba ahí antes que el surf. Con lo que sabemos ahora de la naturaleza, deberíamos comprender que estas pérdidas de vidas humanas son el tributo que la especie debe pagar por su necesidad de ocio y aventura, por su ansia de descubrimiento y superación. Y no tomar venganza, como se hace muchas veces.
Estoy en contra del feeding, del touching, y del tocapeloting con la fauna.
Lamentablemente, este chico sólo hacía surf. El tiburón tanteó la posible presa, y si hizo sangre, volvió a comer. Son así de simples. Nada que objetar. Sólo lamentar que no fuese una foca o un león marino la comida de ese día.
