Re: ¿Qué pasaría si saliésemos del Euro?
Transcribo literal a nuestro afamado Niño Becerra en su blog de hoy.
"----El pasado Viernes recibí un twit cuyo texto era este: “No quiero saber mas. Estoy saturada y no quiero sentir miedo. Quiero pensar que algo mejor nos espera. Un abrazo”. Mi respuesta fue rápida: “¿No cree que es mejor saber cómo, cuándo y por dónde va a venir el tortazo?. Puede ponerse una crema anestésica, dolerá menos”. Acabé de responder los twits que me quedaban y durante un largo rato me quedé meditando en el texto recibido. Más allá de la respuesta que le di, vayamos un poco más allá.
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-------Vienen unos años terribles porque a medida que vayamos llegando a ellos nos iremos dando cuenta de que ayer ya nos comimos el PIB que correspondía a esos años, y además, encima de no tenerlo, se debe. Se van a producir recortes de un calibre que ni imaginamos, retrocesos en el bienestar que ni podemos intuir. El nivel de actividad retrocederá veinte o treinta años atrás. La clase media, al no ser ya necesaria, quedará reducida a un nivel simbólico a la vez que la brecha entre insiders y outsiders de más o menos nivel se ensanchará. Estando acostumbrados a tener todo lo que el endeudamiento ha permitido tener, se va a pasar a tener sólo aquello que unas rentas muy bajas puedan comprar pagando unos precios en absoluto subvencionados que habrá que asumir.
Será, está siendo ya, para la mayoría, el paso de la abundancia de todo a la escasez de casi todo debido a que aquello que nos habían contado nunca ha sido cierto: los recursos no son abundantes, sino escasos.
Ante este futuro cuyos primeros compases ya estamos viviendo caben dos posturas. Una es la de no querer saber y así, creer, menos sufrir: si no se conoce no se piensa, se ignora, se fija la vista en aquello que sea más bonito e inmediato, y se ignora lo más lejano a fin de no temer lo que pueda venir y creer que será mejor aquello que ha de llegar. Otra es la de indagar, la de saber, la de intentar ver venir la próxima lluvia e intentar conseguir y compartir un paraguas entre cuatro; la de jamás callar y elevar la voz susurrando por encima de la música circundante.
Pienso que la segunda es la correcta, aunque cada vez sea más difícil de seguir debido a las dejaciones y renuncias en las que se ha incurrido a fin de ganar comodidad, seguridad, bienestar, o, al menos, eso es lo que se ha vendido.
Insisto, mañana, hoy, caben dos actitudes: la de no querer saber a fin de ignorar, y la de conocer a fin de intentar prever. La del avestruz y la del ave que se sabe que cuanto más alto vuele más campo de visión tendrá. Y no lo olviden: van a haber intereses, muchos y muy potentes para que se siga adoptando la postura del avestruz: quienes menos saben y menos quieren saber más fáciles son de manejar porque tienen más miedo a decir y a lo que pueda pasar, por lo que conceptos ya olvidados como revisionismo, desinformación y censura disfrazada de bien común, van a volver. Y esos intereses disponen de unas excepcionalmente buenas herramientas
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