18 de Junio
Después de hacer un poco de compra, aprovechando que Johny había venido en coche, desamarramos y salimos con rumbo directo a Garrucha. Enrique echa el curri, como siempre. Desde luego hay que ser optimista.

Pero es que nos habían dicho que era posible que alguna melva se nos enganchara en el cebo.

No fue así.
La singladura muy tranquila. Motoreta y poco mar. Hago una fabada incompleta (lo de incompleta es porque no tenía pata de gorrino, aunque Johny se prestó a que cociésemos la suya

) pero si contenía buen chorizo de León, morcilla de Serón, paleta ibérica y buena panceta entreverada, que dieron sabor más que suficiente a unas fabes auténticas que había traído del “Infienno”. Nos la zampamos tranquilamente mientras llegábamos a cabo Cope. La verdad es que quedó un poco salada,

pero dimos buena cuenta de ella.
El día continúa igual, pero a eso de las 17:30 vemos “subir” el agua formando unas nubes nada halagüeñas.

Llegamos a Garrucha a eso de las 18:30 sin más pegas. Hacemos la entrada oficial, Heineken incluidos, y nos damos un paseito antes de cenar.
Terminada la cena llega la tormenta. Los rayos van acercándose y empieza a llover. Como el agua es caliente seguimos de charleta bajo las gotas hasta que la cosa se pone seria y nos metemos al interior. Hay un viento de mil demonios que zarandea el barco de mala manera. Dura poco, pero deja el barco lleno de barro rojizo.
Pasada la tormenta a dormir. Mañana a los Genoveses.
