Me ha encantado el relato.
Para mí, salvando las distancias, fue un verano muy especial.

Era el último verano sin "agobios".
Entraba en el servicio militar (dos añitos de na) y era consciente de que luego, como así fue, mi vida sería otra.
Si los estudios iban vien, cerrabas la cajita de las responsabilidades y no la volvías a abrir hasta septiembre.
Al terminar la mili, la cajita se convirtio en un cajón y ya no me preocupé ni de ponerle cerradura.
