Una de mis tripulantes, al ver que varios barcos abandonaban el fondeo y se iban a mar abierto, preguntó al patrón de un barco que salía:
"¿Hay que irse?"
Creo que no le oyó pero yo habría respondido: ¡¡¡si me haces esa pregunta es que hay que huir ya!!!



¡Qué poca fe en el patrón!



Al día siguiente nos reímos mucho con el tema.
Cuando se fue nuestro vecino pensé: si mi fondeo ha podido con los dos en el peor momento, como no nos va a mantener a nosotros sólos mientras va amainando...
Bueno, lo seguí pensando hasta el amanecer, por que no pegué ojo

