A la espera de que empiece el colgado de fotos, algo esencial y sin lo cual la KDD no puede darse por finalizada, os contaré, tratando de no enrollarme en exceso, el evento tal y como yo lo he vivido:
La historia empezó para mí el jueves por la mañana, con unas compras para el avituallamiento del Bulla, pues había quedado por la tarde con Gerret y Butxeta para preparar las bolsas de regalos. Así pues, aperitivos, cervezas, fruta y, como no, lomo para cocinar a la sal que es un plato fácil y agradecido.
Por la tarde, antes de ir al puerto, preparé ya una de las bolsas con toallas, sábanas y un par de camisetas de manga larga y dos chaquetas ligeritas de esas de navegar en verano (una para mí y otra para Bea, la cofrade Becé), y cociné el lomo, que es extremadamente fácil, cómodo y rápido. Básicamente se necesita sal gruesa, a ser posible de esa humedecida para hornear, y una buena pieza de lomo de cerdo de ese bicolor.
Vamos precalentando el horno a 180º y, entretanto, preparamos una bandeja con un lecho de sal y condimentamos el lomo, yo le pongo siempre un chorro de aceite de oliva, pimienta, nuez moscada y romero (al gusto), a pesar de que teóricamente nada de eso es necesario. Luego ponemos el lomo sobre la sal y lo cubrimos también con sal, de modo que quede una capa gruesa que humedeceremos un poco más ... y al horno, unos 25 minutos por kilo. Vamos vigilando y, cuando se cumple el tiempo, además del tiempo una buena pista acerca del estado de la cocción, es que se rompe la costra de sal, lo retiramos. Quitamos la sal, sacamos el lomo y lo ponemos sobre una tabla de cortar para que vaya enfriando y, si queremos que quede como un fiambre y quitarle la poca grasa que le ha quedado, ponemos otra tabla de cortar sobre el fiambre y la cargamos con algo de peso, de modo que se caya chafando un poco. Eso hará que salga la grasa y lo aplanará de modo que sea m´´as fácil cortarlo.
Teóricamente, en un par de horas ya estará perfecto, aunque yo lo que suelo hacer entonces es envolverlo en papel film y meterlo en la nevera, y lo loncheo antes de salir de casa al día siguiente, lo meto en un tupper y me lo llevo adonde sea, en este caso al Bulla.
En fin, tras acabar de cocinar el lomo, me fui al puerto y me encontré con Butxeta y Gerret a bordo del Bulla, donde, tras estibar la bolsa de las toallas y sábana, además de las provisiones que había llevado; preparamos las bolsas de regalos,que incluían una camiseta azul con el logo de la KDD en la parte delantera y los logos de los patrocinadores en la espalda para cada tripulante, bolis, llaveros diversos y un gallardete de Anavre para cada barco.
El viernes fui a recoger a Becé al aeropuerto, hicimos algunas compras de último momento (tabaco, crema solar, unas cerezas), pasamos por casa a preparar la bolsa de la ropa (por aquello de no llevar dos pudiendo juntar nuestras cosas en una, y recogimos lo que iba a ser la comida de ese día, unas deliciosas empanadas de carne, un par de cocas de trampó (una para ir picando y otra para la cena del sábado) y un fantástico pan moreno de kilo y medio.
Por fin llegamos al club, Gerret y Lorena aún no habían llegado, así que estibamos nuestras cosas y la comida e hicimos algo que para Bea y yo es ya una tradición cuando ella viene a Palma: Ir a tomar una caña bien fría en la terraza del Club Náutico.
Al poco rato llegaban Gerret y Lorena, también cargados con provisiones, subimos a bordo, preparamos la maniobra y salimos, a las 14:40, con 20 minutos de adelanto sobre el horario previsto.
Salimos de puerto y ponemos rumbo a Cabo Blanco, hay un buen viento a un descuartelar que nos permite navegar a casi 7 Kn ... pero al rato se cumple lo previsto, entra el Levante y nos quedamos a motor con tan solo la mayor. Seguimos cruzando la Bahía, yo estoy a la caña y le ofrezco a Becé coger el timón y no lo soltará ya hasta llegar al Trenc ... el viento de proa arrecia y acabamos haciendo bordos a motor mientras por el 77 empezamos a oír a cofrades que van por delante y otros por detrás. Al llegar a Cabo Blanco hablamos con Quim que está unas diez o doce millas por detrás con el Akiles, frente a Cala Figuera, y también nos avisa Butxeta de que ha salido hace un rato ...
Llegamos a Es Trenc ... encontramos fondeados al Blue Walky con los cofrades Madrugón, Urtzi e Ida Lewis a bordo, el Júpiter, el Addaia de Bilmu, el Miguelón de Pipe, mientras seguimos oyendo por la radio a los que todavía están por llegar.
La Bahía de Palma, y hasta Cabrera, estaba cubierta por una línea de dragaminas en ejercicios de la OTAN, y también oímos pro el 16 como constantemente llaman a un barco u otro para pedirle que se aparte ... pero es que son la pera ... ¿A quién se le ocurre montar maniobras navales en la Bahía de Palma en pleno fin de semana de San Juan y con una KDD tabernaria en marcha? .... si es que les bastaría con leer LTP para no liarla !!!
En fin, llegan los que estaban en camino ... el Locura de Eimer que viene acompañado de Pep Garfio, que ha decidido dejar El Belelo en Port d'Andratx y así ninguno de los dos ha tenido que navegar en solitaro, Kim en su Akiles y muy bien acompañado, el Bachibuzuk del cofrade Raor, el Paladín de Marconcio y Tornado y; por supuesto, ¿cómo no? S'Avenc volador luciendo sus galas de crucero, guiado por Butxeta que viene con Ros y su pareja, Eva, además de dos amigas encantadoras, Marga y Lydia.
Hay cena a bordo de S'Avenc, una estupenda sardinada al barbacoa ... estamos la tripu del buque insignia del Ensaïmada Power Sailing Team, Eimer, Pep Garfio, Kim, Lucía y, por supuesto, la tripu del Bulla, es decri, Gerret, lorena, Becé y yo mismo ...
Tras la cena, que ha empezado algo tarde y acaba a eso de las 12:00, bajamos a tierra todos los que estábamos a bordo, además de Marconcio y Tornado, las restantes tripulaciones parece que han optado por dormir mientras celebramos la tradicional queimada de Eimer, a base de un peculiar brebaje mallorquín, conocido como Ron Amazona (un ron dulce de 53 º de nada), que se enriquece con azucar moreno, granos de café y trozos de limón ... se pone todo ello en una cazuela de barro, se calienta un poco y se le prende fuego, dejándolo quemar hasta que está al gusto del consumidor (ojo, no utilizar como catador a Gerret, pues sería capaz de decir que la gasolina está suave si de beber se trata).
El sábado amanece soleado y algo ventoso, por lo que el bañito matutino en Es Trenc, que es maravilloso como siempre, en un agua cristalina sobre un fondo de arena blanca, resulta ligeramente movido y no nos ha brindado esa estampa inolvidable que se produce al salir a cubierta y tener la sensación de que el barco se halla suspendido en el aire gracias a la transparencia y quietud del agua.
Se inicia el cruce hacia Cabrera, con un través que oscila entre los 15 y los 20 Kn, el Bulla, a pesar de ir cargado de "trastos de crucero" y llevar los depósitos llenos hasta arriba y el dinghy a cuestas, avanza por encima de los 7 Kn con todo el trapo arriba.
Estamos en plena "batalla" con el Bachi cuando nos damos cuenta de que el chinchorro se ha ido de paseo ... caemos, trasluchamos y volvemos sobre nuestro track, con pocas esperanzas ... Raor desde el Bachi nos pregunta qué pasa y se lo explicamos, afortunadamente, nos escuchan desde el Locura y Pep Garfio nos dice que lo ha visto hace un rato por su popa, por lo que estará a unas tres millas por detrás nuestro y no parecía derivar en exceso.
Con esas indicaciones, optamos por iniciar la búsqueda en una diagonal que nos lleva hacia Sa Rápita tras enrollar el génova. La tripu se pone en "modo rastreo", nos turnamos con los prismáticos para no pillarnos un mareo de tres pares puesto que hay olas de alrededor de un metro a metro y medio ... Estoy a la rueda y Gerret divisa al fugado, y gracias al compás de los prismáticos obtiene una demora al 330º ... por lo que optamos por navegar al 315/320 buscando pasarle por sota para poder recuperarlo con comodidad.
El constante movimiento y las olas hacen que Gerret pierda de vista el dinghy, pero seguimos adelante y, mientras Gerret vigila la proa y amura de estribor, Lorena hace lo propio por Babor y Becé otea a ambas bandas, yo tengo la suerte de divisarlo donde debería de estar, a unos 300 m de nuestra aleta de estribor ... Lorena lo señala y se que da apuntando a él de modo constante, Gerret va a la rueda, yo me hago cargo del bichero y Bea ayuda a Lorena al objeto de no perder de vista nuestro objetivo.
Por fin llegamos, yo estoy en proa, veo que nos lo comemos ... grito a Gerret para que caiga a babor, pero tiene toda la caña metida a esa banda y nada ... nos estamos yendo de orzada ... la proa se levanta ... y cae a plomo sobre la banda de estribor del dinghy, que se encabrita y casi sube solo al Bulla para salir rebotado.
Arriamos la mayor, algo que deberíamos haber hecho desde que divisamos al huido, y completamos la maniobra de modo que concluye con la instalación de un nuevo cabo de remolque para sustituir el que se había partido y la gomona firmemente amarrada a la cornamusa de estribor ... conseguimos llegar a Cabrera a tiempo de pillar la último boya que queda libre en Espalmador.
Ya estamos todos en Cabrera ... el agua es transparente, el viento suave, el sol nos acaricia, las gaviotas están al acecho por si cae algo de comida, las obladas están también esperando bajo el agua por si acaso ... y Juanito, el hijo menor de Bilmu, con sus diez añitos demuestra su pericia como "patrón de zodiac" ... Aparece Eimer y nos avisa de que en Locura hay comida a base de gambas a la barbacoa ... volvemos a ser un porrón de gente en la bañera, los cinco de S'Avenc, los cuatro del Bulla, Mundo Redondo y Eva, y los dos anfitriones del Locura ...
Y a las 19:30 ya estamos todos en tierra, la Cantina nos ha cedido unas mesas donde cada tripulación deposita las viandas que ha llevado para la cena (este año tenemos permiso para celebrarla en tierra), se produce el tradicional discurso de bienvenida a cargo de Gerret, que con Butxeta se ha encargado de la organización este año, y se inicia el ágape ... que se superpone con el España - Francia, una nueva victoria histórica para nuestro país, que remata la faena del la Guerra de la Independencia en la que enviamos a Napo y sus huestes de vuelta a casa ... igual que esta vez. Parece claro que esto de que partidos trascendentales para la Selección Española coincidan con la KDD de Cabrera es una buena combinación.
La cena se completó con una nueva ración de "cremadillo" de Eimer, aprovechando que aún quedaban un par de litros de Amazona y, a eso de las 23:15, cada mochuelo a su olivo ... o cada tripu a su barco, con algunas excepciones como los "Bulleros" que fuimos a tomar unos gin tonics al Axone para celebrar la onomástica de su armador, nuestro buen amigo Juan.
S'Avenc hacía gala de un extraordinario ambiente fiestero que atrajo irremisiblemente a Gerret que, tras dejarnos a Lorena, Becé y a mí en el Bulla, se fue disparado hacia el barco amigo, atraído irremisiblemente por la potente iluminación de su bañera, la buena música y el estupendo ambiente que había a bordo ... la aventura concluyó con Gerret necesitando siete u ocho intentos para conseguir llevar el chinchorro hasta la popa del Bulla ... por lo visto no sabía si apuntar a la popa de babor o la de estribor ... hasta que recordó que se trata de un monocasco y apuntó al centro
El domingo amaneció en calma, dormimos hasta tarde (nada menos que las 9:00 !!!), y tras visita al castillo con Bea y a la Cueva Azul con Quim, Gerret y
Lorena, y una buena comida, partimos de regreso hacia Palma, adonde llegamos hacia las 21:00 h.
Así acababa una nueva KDD de Cabrera en la que Bea y yo hemos disfrutado de la hospitalidad de Gerret y Lorena en el Bulla, además de ver a muchos cofrades mallorquines y disfrutar el privilegio de ver a esos valientes que llegan a nuestro mundo desde allende los mares para tan magno evento, este año el Akiles de Quim, el Rapsodia de Mundo Redondo y, por supuesto, el Blue Walky de Madrugón, acompañado de nuestro querido Marmitón Mayor, Ida Lewis y más ... gracias a todos por hacer que, como siempre, fuese algo maravilloso!!!



salud!!!!
P.D. Ostras ... menos mal que no quería enrollarme demasiado!!
