Reflexiones
Los que me leéis en cada travesía anual, estáis acostumbrados a mis reflexiones finales. Excepto el pasado año que la cosa terminó muy mal (por ciertas noticias que recibí previa a su terminación) y que me dejaron sin ganas ni siquiera de acabar la descripción de la travesía. Este año, afortunadamente, no ha sido así. Por lo tanto voy a ello:
Tal vez sea porque ya voy siendo mayor, o porque he navegado muchos años, o porque… no se por qué,

pero el caso es que cada vez voy haciendo menos millas y solo navego cuando realmente me apetece. Es decir, que cada vez soy más patrón “de recreo” y aprovecho el tiempo adecuado para realizar la singladura que me conviene y que, además, tiende a ser cada vez más corta.
Lejos quedan ya las singladuras de 208 millas al atravesar el Atlántico y de 140 por el Mediterráneo. La verdad es que llegas hecho un trapo y empiezas a preguntarte: ¿Qué c*ño hago yo aquí?.
Véase en la siguiente foto la cara de agotamiento que presento nada más llegar a Alghero (Cerdeña) después de dos noches sin dormir
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Este año había decidido ir a las Baleares, pero resulta que no me apeteció pegarme la paliza (además de haber tenido que reducir el tiempo de la travesía). Cuando conoces una costa tan bonita como la que se encuentra entre el cabo de Gata y cabo de Palos te preguntas: ¿para qué voy a cruzar a las Baleares?

Bien es cierto que me encantan pero… hay que llegar a ellas. Si tu puerto base está próximo (digamos Denia, Altea, Moraira…) merece la pena. Pero… ¿desde Almería?.
El problema de esa costa está en que, si el viento se encabrona, no hay refugio desde Almería hasta Garrucha, excepción hecha de Carboneras, puerto muy incómodo para pasar unos días. (San José, para mi, no existe

) pero las calas, los fondeos, los rincones son maravillosos.
Moraleja: me temo que, salvo que navegue en barco ajeno, este cura no pasa del canal del Estacio en sus próximas travesías. Ni de Cádiz en caso de navegar hacia el W.
Hace unos tres años estuve una semana por la costa de Almería – Murcia. Fue fantástica. Sin prisas. Sin palizas. Sin cansancios… Como ha sido esta vez.
En fin, como empezaba, es que… tal vez sea porque ya voy siendo mayor, o porque he navegado muchos años, o porque… no se por qué, pero me voy haciendo cada vez más comodón.
Hasta la próxima.
