Discusión: Verano del 74
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Antiguo 29-06-2012, 19:19
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Capitán pirata
 
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Predeterminado Re: Verano del 74

Cruzando los brazos bajo la nuca y con la mirada risueña en el techo, me dio una clase de análisis práctico de la situación. Peter, el inglés, seguro que envió el telegrama. A estas alturas tanto tus padres como los míos se habrán puesto en marcha. El mío, por lo menos, habrá movido Roma con Santiago para sacarnos de aquí, mientras que mi madre debe de estar acampada en la iglesia desde hace tres o cuatro días, rezando un rosario cada diez segundos; Dios tiene que estar harto de ella y el Ministro de Exteriores harto de mi padre. Créeme, cuando mis viejos se ponen pesados, son muy pesados. Pero no somos los únicos veinteañeros atrapados aquí: hay un montón de americanos hippies, canadienses, franceses, italianos y escandinavos que llevan días sin agua y sin mucha comida (aquí, me miró brevemente y me guiñó un ojo) y sus familias tampoco deben estar quietas. No hace falta correr más riesgos de los que ya corremos. ¡Vamos a salir de aquí en coche y con aire acondicionado y vamos a vivir muchos años y vamos a tener muchos hijos! Espero que en común. Porque ni siquiera me has pedido formalmente que sea tu novia.

Sólo se equivocó en el detalle del aire acondicionado y en el número de hijos, que no fueron “muchos”.

Salimos de allí dos días después, en un caluroso autobús de las Naciones Unidas, escoltados por un pelotón de cascos azules finlandeses. El frente oriental, que era el de Famagusta se había estabilizado porque los combates por Nicosia eran el objetivo principal de los turcos. Nunca supe si aquel rescate obedeció a las gestiones de mi futuro suegro o no, puesto que nos evacuaron a todos los que éramos extranjeros, sin distinción.

El poco personal que continuaba trabajando en el hotel salió a despedirnos desde la escalinata de acceso. Reviví, sin saberlo aún, los sentimientos de Peter, cuando su autobús nos dejó en tierra a Iulia y a mí, al mirar la cara de tristeza de Asimina, la incombustible camarera del “verandah”, que lloraba al vernos marchar. ¿Qué debió ser de ella? Ahora, frías ya las cenizas de aquel fuego, me doy cuenta de que Asimina era una muchacha espléndida y de que nos caíamos muy bien. A Iulia, en cambio, jamás le sacó dos palabras amables seguidas. Por eso me sorprendí tanto cuando Iulia volvió a bajar del bus, subió la escalinata hasta ella, le plantó dos besos y le metió algo en el bolsillo (que luego supe que eran doscientos dólares). Esa chica y yo, me dijo como toda explicación, tenemos gustos muy parecidos.

Varosha fue quedando atrás, afrontando su destino. El catorce de agosto, cuando nosotros ya estábamos a salvo y en casa, las defensas greco-chipriotas se hundieron y la población civil recibió orden de evacuar inmediatamente. La aviación turca les lanzó octavillas que eran, de hecho, salvoconductos para cruzar sus líneas hacia Larnaka. El quince, a las cinco y media de la tarde, los turcos entraron en una ciudad desierta que había sido abandonada en menos de seis horas. La ropa quedó en los armarios, el almuerzo sobre las mesas, las sillas en las terrazas, los coches en los garajes, las tumbonas en la playa. Los turcos, por alguna razón, no permitieron que la población griega regresara nunca ni que la turca se instalase en su lugar (como sí pasó en los barrios del norte de Famagusta) y procedieron a rodearla de alambradas y dejarla, tal cual, sellada como una cápsula del tiempo.

Y así sigue. Desierta, fantasmal e intacta. Recorrida de vez en cuando por las patrullas de la ONU o las de la república turca del norte de Chipre. No se conceden permisos para visitarla y, si en alguna ocasión ha entrado algún civil, ha sido bajo la estricta condición de no detenerse ni, mucho menos, bajar del vehículo.

Quienes hayan leído otros capítulos de mis historias sabrán que Iulia y yo vivimos catorce años felices comiendo excelentes perdices, y que, luego, mi condición de marino y mi ignorancia e incapacidad para ejercer de cualquier otro oficio honrado se la llevaron lejos de mí. La vi por última vez en 1991 y, finalmente, supe que había muerto a principios del año pasado. Por lo común, la gente guarda pequeños recuerdos de juventud: una foto, un billete de tranvía, una flor prensada en un libro. A veces, como nos sugería Atarip, los recuerdos nos cuentan mentiras y, conscientes de ello, podemos llegar a dudar de si las cosas pasaron realmente como las recordamos. Al fin y al cabo, nadie puede volver al pasado.

Pero yo sí puedo, en parte. El Golden Mariana sigue allí, con sus tejados de arco sobre el bar verandah, su Café Cabana y su arboleda poblada de cigarras en verano. Tal vez en una de sus habitaciones aún esté puesto el tapón de la bañera, inmóvil desde que, el 20 de julio de 1974, tras la más tierna y romántica noche de mi vida, yo lo colocase allí, entre el fragor de los reactores y el estampido brutal de las primeras bombas. Quizá aún estén puestas las sábanas en nuestra cama y sea posible encontrar algún cabello de Iulia prendido de las almohadas.

El año pasado vi fotos de Varosha en la actualidad. En una de ellas se ve el rótulo del hotel con las letras medio descolgadas y la pintura de color siena. Se aprecian los curiosos ceniceros que colgaban de la baranda de cada balcón, invitando a acodarse en ellos fumando un cigarrillo cuando el fresco y la paz lo permitían, se ven las gruesas cortinas aún colgando tras las puertas de cristal. Por el color de la calle, en una foto aérea, se nota que las patrullas pasan dos veces por delante, a la ida y a la vuelta, tras girar en la plazoleta que hay tras el hotel King George. Aunque no sea posible detenerse, pensé que no podía ser muy difícil subir a un coche patrulla, de la ONU o de la RTNC y, al menos, hacer esas dos pasadas. Así que me lo propuse.

El día que volví a poner los pies en Famagusta, hace ahora un año, me pareció oír la voz risueña de mi novia y casi sentir las dos palmaditas de rigor en el antebrazo. Estás chiflado!

Pero, eso, ya es otra historia. Tal vez os la cuente algún día.

De momento os dejo unas fotos y os remito al mensaje de Atarip para que escuchéis la canción.

http://varosha.multiply.com/photos/a..._1970#photo=11

http://varosha.multiply.com/photos/photo/10/19
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