Hombre, hay que decirle que te han regalado un barquichuelo en estado de derribo, lo cual más bien es un marrón, pero que te encantaría dejarlo decente aunque no pueda ni navegar, para que jueguen los niños...
claro, que todo depende de lo que tengas que gastarte...

Por cierto, el Rolex lo cambias para ese momentazo por uno de esos de plástico de un euro...