Nochero, qué gustazo y qué privilegio escuchar a quien vale la pena escuchar. Por desgracia para nosotros, demasiadas veces se nos pide opinión o consejo. Qué bien ser pequeño, para empaparte de todo, sin tener la obligación de decir nada. De pequeño me encantaba escuchar a mis mayores... me entraba una modorra más rica...
