Este pasado viernes por la noche han entrado en el barco y nos han robado el mando a distancia del piloto automático y las dos mejores cañas
que teníamos.
Llamé el sábado a quién me instaló el piloto y me dice que ese mando no le vale para nada a quien me lo quitó.
Maldita sea, solo me queda el pataleo.
A pesar de todo un brindis para todos menos para los chorizos.
