Pues...

ahora que aún estás a tiempo, valora tú cómo sería tu vida sin navegar en absoluto y cómo sería sin esa mujer a tu lado.
Pon las dos cosas en una balanza y toma la decisión que consideres más adecuada.
Si no le gusta, no le gusta. Es verdad que un día lluvioso y con viento no crea afición pero elegir (y acertar) un día óptimo no es tan fácil.
Hazte a la idea de que ella no va a cambiar. Por una parte, no tiene por qué cambiar. Por otra, todos conocemos casos de divorcio por incompatibilidad de matrimonio y navegación.
Aunque te suene duro, estás a tiempo de optar.
(Si la chica merece la pena, siempre tendrás la posibilidad de chartear).
Suerte.