Lástima que la marina mercante española ha desaparecido. En mis tiempos, nos ganábamos la estimación del puterío de américa, desde La Habana hasta Valparaíso pasando por Punta Arenas, con el perfume "Maja", que les vendíamos a buen precio a todas las profesionales.
Con estos chándals hubiéramos triunfado, pues seguro que causarán furor en el mismo mercado.
