La superiora de un convento va a quejarse al capitán del cuartel que tenía enfrente. Mire sr. capitán tengo un problemilla, tengo a las novicias revolucionadas, resulta que sus hombres por las mañanas hacen deporte, cosa muy sana por cierto, delante de las ventanas y lo hacen desnudos, y no vea el barullo que se monta en el convento todos los días.
El capitán un poco desconcertado dice: ¿mis hombres hacen eso, seguro?
Dice la superiora: véngase al convento y mañana por la mañana lo comprueba. Efectivamente al toque de diana del día siguiente el capitán se encuentra en el convento, suena la diana, se abren las ventanas, y allí aparecen los reclutas, delante de las ventanas haciendo estiramientos.
Dice el capitán: bueno señora, parecen desnudos, pero a través de la ventana sólo se ve de cintura para arriba, no es tan grave. A lo que alega la superiora: ¡¡¡sí si, súbase al armario y verá como sí que están desnudos.!!!
Pues esto, lo mismo.



