Discusión: Verano del 74
Ver mensaje
  #50  
Antiguo 26-07-2012, 13:18
Avatar de Tahleb
Tahleb Tahleb esta desconectado
Capitán pirata
 
Registrado: 27-10-2006
Edad: 73
Mensajes: 906
Agradecimientos que ha otorgado: 212
Recibió 1,451 Agradecimientos en 356 Mensajes
Predeterminado Re: Verano del 74

Delegué en Halet, como siempre, el control de los operarios que tenían que reparar el desastre del salón; le pedí que llamara a un camión grúa para intentar replantar el sauce, siendo consciente de que el pobre tenía muy pocas posibilidades de sobrevivir, y esa misma tarde me subí a un tren para pasar unos días en Barcelona, una de mis ciudades favoritas, cargada de buenos recuerdos y de atractivas promesas para los forasteros además de ser, circunstancialmente, el lugar donde había dejado amarrado mi barco para la invernada.

Regresé a las dos semanas con la mente renovada, los triglicéridos disparados, alguna transaminasa practicando el vuelo sin motor y dos o tres quilos de más. Hasta el día siguiente no esperaba la llegada de unos cuantos paquetes de MRW con el resultado de mis compras: libros de Altair, conservas del Colmado Quílez y ropa de diversas tiendas. Por eso me extrañó ver sobre la mesa del salón –en el que, por cierto, no quedaba más rastro del naufragio del sauce que la tapa rota del piano- un envoltorio de plástico de los que usan las compañías de correo y mensajería. Al recordar la llamada de Elisa el corazón me dio un vuelco. Tenían que ser aquellas cosas de Iulia que, supuestamente, formaban parte de mi vida.

Aún perdí unas cuantas horas, pasando con mirada huidiza ante el paquete, reparando obsesivamente la tapa del piano. Hice un apaño con resina de epoxi, que quedó bastante bien, y lijé el conjunto una y otra vez con papeles de grano decreciente hasta que noté que me dolían las manos y tomé consciencia de estar haciendo el ridículo.

Me serví una buena copa de whisky y, levantándola en un brindis de homenaje y recuerdo, me dije a mi mismo: esto hay que hacerlo bien. Limpié el disco del Concierto nº 1 para piano de Tchaikovsky, lo puse a girar en el plato y me dispuse a abrir el envoltorio y, tal vez, a llorar un rato, por fin, que quiere decir por última vez.

http://www.youtube.com/watch?v=lSZF-...eature=related

Contenía un tomo bastante grueso, como si fuera un libro, pero que en realidad era una especie de álbum de fotos digitalizadas, y una caja rectangular que alguna vez había contenido bombones de Godiva.

El libro, de tapas duras, tenía en portada una imagen en la que se nos veía a Iulia, a mí y a nuestro hijo, éste con una edad sobre los siete años, en el jardín de la almazara, precisamente bajo el sauce que ahora convalecía con pronóstico reservado al otro lado de la cristalera. Los tres sonreíamos enseñando mucho los dientes (al niño le faltaban varios), como muy felices. Yo la enlazaba por el talle con mi brazo izquierdo, atrayéndola tanto que mi mano la rodeaba hasta más allá del ombligo. Su puño, asomando sobre mi hombro derecho, aferraba mi camisa provocando algunas arrugas que me llegaban hasta el cinturón.

Las páginas interiores eran una cosecha cronológica de fotografías de nuestra historia que supuse que ella había ido digitalizando pacientemente: allí estaba yo, con diecisiete añitos, vestido de cadete en la cubierta de vuelo del Jeanne d’Arc; allá se la veía a ella sobre una bicicleta enorme. En otra página estábamos ambos, haciendo el signo de la victoria, en el aeropuerto de Barajas, el día que regresamos de Chipre sanos, salvos y locos de amor. Mis padres, los suyos, nuestro bebé, fotos exóticas tomadas desde la cubierta de mis barcos o en mercadillos de medio mundo. Vudú, en su impecable chaquetilla blanca abotonada hasta el cuello. Tartas de cumpleaños. El valle de Elizondo. Los Alpes. El mar. El mar siempre.

El libro estaba organizado por capítulos numerados según el año en que se habían tomado las fotos. Cuando llegué al 1.988, el último de nuestra vida común, noté que quedaban aún varias hojas hasta el final.

El siguiente capítulo decía corresponder a 2004. Pasé varias páginas sin entender qué era lo que estaba viendo hasta que, de pronto, el rótulo medio caído y oxidado del Hotel Golden Mariana atrapó mis ojos y casi me detuvo el corazón.
Citar y responder
6 Cofrades agradecieron a Tahleb este mensaje:
enric rosello (14-02-2013), J.R. (27-07-2012), lachica (26-07-2012), mar y luna (06-11-2012), Surco (26-07-2012), Zephyr (07-08-2012)