Y por cierto, que no se me olvide:
- Gracias a Goba por su trabajo en la organización de la cena.

- La atención en Puerto Sherry fue la acostumbrada. El pantalán donde yo estaba, tranquilo como siempre y los aseos limpios. Así que gracias igualmente. Lo único es que la torre de control estaba justo en la otra punta y hubo que dar una gran paseo... dos veces. Pero eso es sólo una pequeña anécdota que enseguida se olvida.