Glups (2)
Como podeis imaginar me dejo muchos detalles del periplo, como por ejemplo que al "adquirir" el Seaawolf, un par de amigos y mi hermana vinieron a Miami para navegar con nosotros. El barco no era nuestro y estaba en seco, asi que alquilamos un velero con patrón y fuimos a Bimini (Bahabas). Tuvimos que volver echando leches porque vino el huracán Andrews.El panorama era dantesco. Varias millas antes de llegar a puerto había rachas muy serias y media docena de tornados bailaban en el horizonte. En tierra era casi peor. Histeria general, atascos por evacuación de la ciudad, el ejército en la calle y el aeropuerto cerrado. Mi familia tenía conexión Miami-N.York-Madrid y tuve que llevarles en la furgo a New York (veintitantas horas...). Estancia en la gran manzana y vuelta más relajada.
Ya en San Agustín preparamos el velero durante varias semanas para salir de EEUU. Lo más memorable fue la primera salida: Un vecino de pantalán se vino con nosotros (gracias a Dios). A los pocos minutos de salir, la temperatura del motor se dispara. El americano me pregunta por el grifo de fondo y se soluciona. Pedimos por radio que eleven el puente para salir al mar y todo va bien. Un par de horas de navegación placentera. A la vuelta volvemos a solicitar que eleven el puente. No había mucho viento. Ivamos con mayor, trinqueta y yankee. El puente sube y el motor no arranca y no arranca y no arranca. Demasiado tarde para improvisar una maniobra, así que decido pasarlo a vela, apuntando la proa a el muro del puente y calculando la deriva. El americano reza y pasamos rozando los pilares. El motor no arranca y a continuación hay un fondeo con docenas de embarcaciones. Esquivo 5 ó 6 y me dirijo a un banco de arena dispuesto a embarrancarlo para salir del marrón. Ultimo intento y el motor arrancó. Después hubo más salidas, pero nadie quería venir con nosotros

. Reparamos aquel motor de arranque y decidimos bajar a Miami para recojer el botín. Los vecinos de pantalán me rogaban que bajase por la "intracostal", una especie de canal navegable, pero yo quería hacerlo por mar abierto. Ellos me prevenían de la corriente del golfo, pero la meteo era favorable y nos metimos en el gran desastre: dos días de navegación de supervivencia (no tanto por el mal tiempo, que era malo, si no por nuestra inexperiencia). Entre otras cosas navegué por una zona restringida (cabo Cañaveral) con sondas de 3 y 4 mts. No teníamos GPS y cuando veía un pescador, le preguntaba a voces: WHERE IS MIAMI?. Al fin vi unos trasatlánticos y pallá que fuimos. En Miami recogimos el botín, reparamos todas las velas que habíamos roto y otras cosas, compramos un GPS y fuimos de nuevo a Bimini para afianzarnos. A la vuelta, ya estábamos preparados para el gran viaje a Puerto Plata (nos sonaba bien). Compramos una balsa salvavidas offshore de segunda mano y cuando la llevamos a revisar, estaba podrida, total que hicimos el viaje sin balsa. Vinieron dos amigos para hecer la travesía y salió todo muy bien. Bajamos por el Este de bahamas y no entre las islas, una semana de navegación. Puerto plata no nos gustó nada y fuimos a Samaná. Allí, nada mas llegar compré un saco de arroz de 30 kg. para no pasar penurias (luego, en San Blas, cambié a los indios Cuna cuencos de arroz por artesanía, que después vendía en España). Hice varios charters y empezamos a ver el color. En la Dominicana pasamos varios meses inolvidables. Allí me robaron la zodiak y me construi un dingui sobre la base de un Laser, tambien pasamos un pequeño huracán (fondeados). Pusimos proa a Las Terrenas (pequeño paraiso del norte que ya se han cargado a base de centros comerciales). Mas charter y pesca y proa a Jamaica.
Lo siento, hora de la merienda