Al día siguiente, lunes 30 de julio, zarpamos con dirección a Llanes. Esto es ya otra historia en lo referente a comodidades para los barcos en tránsito; mientras en Ribadesella todo fueron facilidades llegando incluso a medio garantizarnos la reserva de amarre y con un comportamiento del personal irreprochable

, lo de Llanes fue para no volver (que quizas es de hecho lo que buscan, lo que ocurre es que, si es así, es casi mejor que cuando llamas para preguntar te digan directamente que mejor que no vayas). Disculpadme los cofrades de Llanes pero es que, lamentablemente, acabamos más que quemados con el comportamiento del personal del puerto y con el puerto en sí. Os cuento, tras llevar más de una semana hablando con la persona de contacto en el puerto de Llanes lo único que habíamos conseguido es que, a pesar de que no podían garantizar el amarre (lo cual en si mismo me parece correcto; no todos los puertos han de tener capacidad para hacerlo), no teníamos porque preocuparnos porque lo normal es que tuviéramos la posibilidad de hacerlo. Hablamos por última vez con este señor la mañana del lunes, antes de partir de Ribadesella, con el fin de asegurarnos y zarpar o permanecer un día más en Ribadesella y hacer una vuelta directa hasta Santander al día siguiente. Como nos aseguró, otra vez, que no había problema, zarpamos en dirección a Llanes. La realidad es que, cuando llegamos, nos dicen que solo hay dos amarres en transito, que uno está ocupado y que solo tienen una llave para los dos amarres, llave que por supuesto tenía el otro barco amarrado y que, casualmente, pertenecía a alguien que tenía una casa en Llanes. Dicho de otra manera, nos dejarón ir a sabiendas de que no teníamos posibilidad de salir del pantalan y que, además, ocupaban una de las dos plazas de transito con un barco perteneciente a alguien que residia (temporalmente o no) en Llanes y al que, por supuesto, no vimos en ningún momento

. Cuando amarramos, hablo con el responsable (por cierto el puerto de Llanes pertenece a Puertos del Principado, exactamente igual que el de Ribadesella) me dice que no solamente no podemos salir del pantalan (de modo legal, claro) sino que además no podemos enchufarnos a la red, ni coger agua, ni nada de nada. A todo esto, el calado del puerto en la zona del amarre es tal que en bajamar practicamente tocas con el fondo (de hecho en mareas un poco vivas es lo que ocurre para calados de más de 1,70 según nos dijeron). Una vez amarrados, llegaron otros dos veleros más (tbn con el consentimiento o, mas bien, la no advertencia del puerto), que terminaron abarloados a nosotros.
Os dejo un video de la entrada al puerto.
http://www.youtube.com/watch?v=6izDPypj92U