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Antiguo 04-10-2007, 19:53
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Tabernero Tabernero esta desconectado
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Otiá el que faltaba... Hola cariño... Bueno sigo:

Decíamos que por delante 70 millas hasta Porto Santo.

Empezamos con un NE de 10 nudos que nos llevaba a unos 7 nudos haciendo un 120 de aparente y con ligera corriente favorable de medio nudo.

En principio pensamos en no decir nada a las “guiriguageras” hasta llegar a Porto Santo para no preocuparlas, pero desistimos al darnos cuenta de que llevábamos el chivato de regata-control conectado y nos estaban viendo por Internet con lo que la preocupación sería doble de no tener noticias nuestras.

Llamadita y ya está liada, poco memos que nos querían mandar un helicóptero para remolcarnos. ¡Que no, que no! ¡Que estamos bien! Sólo un poco deprimidos y cabizbajos pero nos movemos. Le dije a la Jefa que me fuera gestionando otra tarjeta prepago del Iridium que la que llevábamos ya estaba lista, total otros 160€ de nada. Y quedamos en llamarlas a la tarde cuando ya estuviésemos cerca.

Así más o menos seguimos navegando hasta las 5 de la tarde, hora fatídica como en los toros, en las que el viento decidió abandonarnos definitivamente a unas 25 millas de puerto. Ya dos horas antes había empezado a caer, momento en el que deberíamos haber montado el génova 150 o mejor aún haber izado el spi. Ambas opciones las descartamos; recordad que andábamos deprimidos y cansados, o sea, pura perra teníamos encima…

Nueva llamadita a la Jefa y tras decirle que estábamos a unas 20 millas, nos dice que muy bien, que sobre las 9 de la noche estaríamos en Porto Santo. Me costó trabajo convencerla de que no. De que nos movíamos a un nudo impulsados por la corriente más que por otra cosa, así que no había hora prevista de llegada.

A todo esto, viento no había pero si que quedaba la olita de medio metro que nos entraba por la amura, en fin, que os podéis imaginar los gualdrapazos y bandazos que íbamos dando en aquellas condiciones.

Todas las noches de regata y de la vuelta el viento había subido; todas menos aquella en que lógicamente terminó por plancharse del todo. Noche negra, sin luna y nublada, con las luces apagadas para aguantar lo poco que nos quedaba de batería, tenebrosa y desesperante e intentando aguzar la vista por si veíamos algún barco hacerle señales de que estábamos allí prácticamente al pairo y no nos llevara por delante. Veíamos la luz del faro del Islote de Cima, ora por babor, ora por estribor, gualdrapazo va, gualdrapazo viene.

Nos hemos comido muchas encalmadas en regata, es más, siempre hemos dicho que las regatas largas se ganan o se pierden en las encalmadas, pero aquello era diferente, desmoralizados, sin motivación, un poco abandonados a nuestra suerte, creo que pasamos las peores horas de navegación de nuestras vidas y que ya no son pocas. Yo al menos entendí como a la gente se le puede ir la olla en una encalmada de tres o más días, porque a mí en 12 horas me destrozó los nervios.

En fin que sobre las cuatro de la madrugada del domingo entró una ligera brisa del E que nos fue acercando, ayudados por la corriente, a la isla, eso si teniendo que hacer continuas trasluchadas para buscar un ángulo más favorable y movernos.

Sobre las 9 de la mañana nos encontrábamos al socaire de la isla de Porto Santo enfilando la bocana del puerto y rezando para que el motor arrancara y se mantuviera al menos 10 minutos para poder atracar. Así fue, por lo que tras arriar las velas todo lo rápido que pudimos nos dirigimos al primer amarre libre que vimos y allí nos metimos sin ayuda de nadie ya que el marinero no estaba.

Editado por Tabernero en 04-10-2007 a las 19:55.
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