Hace unos años me sentí un poco trasmundista y aunque he pasado mis cosillas soy un poco pudoroso en lo perosonal y desde que frecuento esta taberna me limito a relatar anécdotas que pienso pueden tener algún interés técnico,
Sin embargo ahora rompo mi norma y os explico lo que me paso al volver.
Cuando comprendí que no podía obligar a mi familia ( mujer e hijo) a llevar la vida que yo quisiera y que tenia que darle una oportunidad a mi hijo de formarse para escoger en el futuro ( curiosamente ahora es marino pues hizo maquinas), me vi forzado a volver a tierra y empezar de cero. Influyo que por aquel entonces conocí a Julio Villar en las Azores, tenia la edad que tengo ahora mas o menos, vivía del transporte como yo, nunca había cotizado a la SS y lo note un poco preocupado por su futuro.
El caso es que al principio cuando volví, me costaba hasta ponerme los zapatos. Cuando sonaba el teléfono daba un brinco en el asiento. Cuando le llevaban por una autópista a 120 sentía miedo ( adaptado a los pocos nuditos de un velero) mi mujer pensaba que tenia un problema psicológico, porque no salía de casa. Me costo adaptarme y mucho. Lo pase muy mal.
En aquel momento, me consolé con que algún dia volvería a tener barco ( lo tuve que vender) cuando pude lo compre y me entretengo preparandolo.
Ahora creo que tengo muy claras dos cosas. Ni viviré de los barcos, ni los usare para escapar de nada, pero nunca me tomare un año sabático o dos para tener que volver.
No se necesita tanto, si acaso apenas algún homenaje después de una travesía oceánica, pero la mayoría de las veces con poder dormir a pierna suelta y recuperarme del frío era suficiente.
Ahora creo que he hecho lo humanamente posible, que he cumplido y no me gusta abandonar la guardia cuando arrecia al temporal. Espero a saber que tocamos fondo y mientras tanto preparo el barco y a mi relevo. Pasado ese trance, ya veré. No tengo ningún reto, los paraísos no están tan lejos. Hacerme con calma el Mediterráneo ( ya veis lo que le cunde a la Maga) darme Una vuelta por el Caribe para saludar a los amigos, o quedarme varado en cualquier cala de una ría gallega o en un recodo del Guadiana. Eso si que no haga frío. Los desafíos y récords ya están cumplidos y por tanto no tengo prisa.
Si no me voy muy lejos y puedo volver en un avión de forma cómoda, mucho mejor, que los vejetes están mayores y les quiero un montón. Hay que estar un poco pendiente de ellos. El hijo ya se vale por si mismo y creo que es buena persona, con eso me conformo.
Pero sinceramente, lo hacer un paréntesis no lo aconsejo, pero cada uno con sus cadaunadas y al final de poco vale que intentes transmitir tu experiencia, pues cada uno tiene que tener la suya,Abrazo enorme a tod@s

