Buen relato, y aún más emocionante porque es real como la vida misma.
Consuélate pensando que hay tractoristas que hacen navegación de altura
con un solo motor (conozco a más de uno...), por no hablar de los pesqueros...(¿te imaginas el trago de que se pare el
único motor?)
Al menos los traperos podemos movernos sin motor y volver a puerto sanos y salvos: menudo alivio sentiríais cuando entrábais por la bocana de Porto Santo, aunque fuera después de una noche toledana de depres, bandazos y gayumbos rojos...
