Teniendo en cuenta que nuestros barquitos se enfrentan con solvencia a los mismos mares que por ejemplo el Queen MARY II, saliendo normalmente airosos de las situaciones más complicadas, creo ya no que nuestros veleritos estén mal diseñados y construidos, sino que están muy bien diseñados y construidos (cierto es que algunos mejor que otros).
Además lo verdadero es que más barcos hunden los patrones que los arquitectos y constructores navales.

y felicidades porque haya salido ileso el amigo navegante.