Re: Mazarron:Rescatan al patron de velero naufragado
Mi única experiencia con una inundación fue a bordo de un barco de 13 metros en una regata, con seis tripulantes a bordo, 5 muy experimentados, siendo uno de ellos el armador, se tratada de una regata de altura, con el recorrido en ceñida y viento fuerte.
Casi desde el comienzo el barco se fue quedando atrás respecto a rivales conocidos que por experiencia en esas condiciones deberían haber estado a nuestra popa.
El Armador comento acertadamente este hecho durante la regata, apreciando que el barco se frenaba demasiado al pasar las olas.
Al cabo de unas horas, ciñendo sobre una zona de bajos y fuerte corriente un tripulante bajo a la cámara y dio la voz de alarma, ¡tenemos una vía de agua!.
Al momento nos organizamos, un tripulante al timón, otro a las comunicaciones y cuatro buscando la entrada de agua, arriamos la genova y arrancamos motor a la vez que poníamos proa al puerto mas cercano e informábamos al Comité de regatas.
Tras una primera revisión de pasacascos, baños, corredera, orza, bocina, refrigeración de motor........ no acertábamos con la vía de agua (el barco pertenece a una familia de grandes aficionados a la navegación, los cuales lo conocen perfectamente y lo mantienen en excelente estado, revisándolo continuamente, por lo que convertía esta situación en poco menos que un misterio).
Continuamos revisando los portillos y demás elementos de cubierta. Estos se hallaban en perfecto estado, por lo que volvimos revisar el interior.
Aparentemente desde que arriamos genova no entraba mas agua.
Las colchonetas del camarote de proa nos dieron la pista, estaban empapadas, sin que hubiese llegado el nivel del agua hasta ellas (este nunca paso de unos centímetros sobre las panas), a partir de ellas, el mamparo que separaba este camarote del pozo de anclas estaba mojado hasta media altura, donde continuaba en forma de pieza de madera la cual se hallaba seca.
Al revisar el pozo de anclas lo encontramos inundado hasta la unión de las dos partes del mamparo la estructural de fibra y la superior de madera que lo separaba del camarote y sorpresa, ¡¡los imbornales estaban taponados!!
Desde la salida y debido a las olas, el pozo de anclas, se había ido llenando gradualmente, el peso del agua embarcada tan a proa había provocado la perdida de rendimiento y el consiguiente retraso respecto a la flota.
Cuando el agua superó la altura del mamparo de fibra comenzó a filtrarse en el camarote de proa y desde este a la sentina y al salón.
Al arriar el genova y poner proa a puerto el barco se adrizo, por lo que dejo de ingresar agua a bordo. ¡¡FIN DEL SUSTO!!
El origen de los tapones fue una reparación de pintura que se había llevado a cabo en el casco en vísperas de la regata, colocaron tapones para evitar la entrada de pintura al pozo de anclas, pero olvidaron retirarlos.
Moraleja: En un barco perfectamente mantenido, bien conocido y con una tripulación experimentada, en aguas españolas con embarcación de seguimiento de la regata y en las cercanías de un centro de salvamento, en un día de viento fuerte, nos dimos un susto y durante unos minutos nuestra prioridad paso a ser salvar el barco.
Editado por djin en 23-08-2012 a las 12:14.
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