Según el antiguo BOE (EL PAIS), y digo antiguo porque parece que están cambiando ligeramente su línea editorial, es una enmienda única que sólo tiene que pasar por el congreso sin que se pueda modificar en el senado antes. Al parece, dicen que el texto salió de Hacienda y que todo indica que, por una vez, se han olvidado que el impuestos de matriculación grava también a los yates y aviones de los ricos.
Lo gracioso es que la única forma de arreglarlo es que el PSOE vote en contra de su propia enmienda (al ser un todo) para luego presentar una nueva o, que la aprueben, y luego modifiquen el texto mediante otra Ley.
Hagan lo que hagan, supondrá un gran pitorreo por parte de la oposición y, si yo fuera consejero político, les diría que no se haga más ruido con esto hasta después de las elecciones.
Está claro que las prisas son un mal consejero.
Lo que sí es seguro es que nadie, ni en Hacienda ni en el gobierno, se va a parar a pensar que un velero contamina menos que una motora o un avión.
Como siempre, los políticos están mas preocupados por lo políticamente correcto y por hacer populismo que por hacer cosas serias y, en este caso, las prisas han podido con ellos una vez más.
