Desgraciadamente mis obligaciones me impedirán acudir, Tatatoa, pero agradezco mucho el ofrecimiento y lamento no poder conocerte mañana. Confío en que habrá otra ocasión.
Al final la popa de mi velero tiene una rozadura en el gelcoat que no afecta a la fibra, nada grave. El marinero del pantalán, en lugar de proteger mi barco corrió despavorido a protegerse del "esclafit". No le culpo.