Hace tres años tube un problema de próstata, con terribles problemas de imposibilidad de retención de orina.
Cuando atacaban las ganas no daba tiempo a bajar al baño ni a ponerse en posición en popa. La urgencia con la que se llega muchas veces hace que se actue desde situaciones un tanto peligrosas.
Si a eso sumas que suelo navegar en solitario, la alternativa era complicada.
Como la necesidad aguza el ingenio la solución fué simple. Un embudo metido en un trozo de manguera y sujeto por un cabito al pulpito.
La puntería es sencilla a corta distancia, el canto del embudo es bueno para el golpeteo final y evitar la "aplicación del lema del grillo".
La limpieza simplemente soltando un momento un poco del cabo, hasta que el embudo llega al agua, luego se recoge y ¡listo para la próxima embestida!.
Por cierto. En una regata de altura he visto a una dama ( gran y conocida navegante), de pie, orinar por la popa.
