Este sábado he tenido el "placer" de salir de Italia (Civitavecchia) a España (Barcelona) en un pequeño barco a motor de apenas 250m de eslora y 55.000 Toneladas.
Resumen de la "travesía".
En el terminal nos avisan que debido a "mala mare" habrá 3'5 de retraso. que al final serán 5. Hora prevista de salida 18:45 pm. Salimos entre las 0h y la 1.
Nosotros acumularemos otras 4'5 horas mas. En total 8 horas de retraso para los siguientes. Que probablemente serán 10, porque no he tenido en cuenta el tiempo que necesitan para cargar.
¡Pobrecitos!, la que les espera.
Nada más abandonar el puerto, me bajo de la cubierta exterior en el puente 11 al camarote en el puente 8 a dormir.
Empieza a dar unas "hostias", porque eso no eran pantocazos, que acojonan un poco mas que por el balanceo, por el ruido y que hace que no duerma mucho.
A media mañana llegamos a Cerdeña (Porto Torres). Salgo al puente 11, bastante viento.
Salimos de Cerdeña. Los niños mareados enseguida. Vuelta al camarote. A enfermería: 2 pastillitas de adultos y 2 infantiles. Nunca han tomado una pastilla de ningún tipo, no consigo que se las tomen y las fastidian.
Hora de comer. Intentan ir, no llegan al puente 10 del restaurante. Abajo a vomitar. Todos en la cama.
Media tarde, A por pastillas infantiles. Se han acabado.
Mas tarde. Anuncian por altavoces que se prohibe salir a las cubiertas exteriores por el fuerte viento y una mar montañosa. Me asomo por la puerta. El mar blanquito. ¡Que bonito!, y ¡Cómo se mueve!. ¡Ay, que me mareo!. Al camarote.
Pensaba que los barcos a motor no escoraban tanto. Parece que vamos ciñiendo.
Cambiamos la comida, que ya estaba pagada, por la cena.
Los niños aburridos, los he tenido casi todo el día en la cama tumbados y ya no sé que hacer para entretenerlos. Vamos a cenar. No llegamos. Abajo. La pequeña decide vomitar en mis zapatillas.
Otro paseo a enfermería. A por las pastillas de adulto. Se han acabado.
Subir y bajar escaleras, mejor que una atracción de fería. Los pasillos, también son divertidos. De pared a pared y tiro porque me toca.
Hora y media antes de llegar, el meneo ha disminuido considerablemente. Me asomo por las ventanas y veo que estamos navegando paralelos a la costa en dirección sur a Barcelona.
Ahora ya sé lo que es una castaña y procuraré que no me pillen en ninguna otra, por muy grande que sea el barco. No quiero ni imaginarme aguantar siquiera 5 minutos en un barco de recreo las olas y el viento que tuvimos.