Una vez vi más cerca de lo que quería uno de esos, a una media milla así a ojo. Entre el susto y la fascinación, iba en una motora y pusimos rumbo para alejarnos aunque a la velocidad que se movía y el movimiento errático daba la sensación que si iba "a por nosotros" no teníamos salida, eso en una motora, en un velero ya ni te cuento. Recuerdo como se veía el agua salir del mar hacia arriba.

Las gaviotas debían confundir la elevación del agua con un cardumen de peces porque alguna iba directa, luego dejaba de verlas, no se si tragadas o por la distancia.