Para que veais,. cuantos años llebamos, labrandonos este presente.
Como ejemplo y curiosidad, durante el gobierno de la UCD, siendo presidente Adolfo Suárez, se presentó ante la opinión pública una alternativa sencilla, limpia, inagotable, eficaz y barata de conseguir electricidad. El científico español, doctor don José Zapata, descubría la energía ciclónica. Parece ser que los vientos rotativos -ciclones, huracanes, tifones y tornados- desarrollan un enorme poder energético conocido en todo el mundo como “conversión ciclónica”.
En 1977 la torre ciclónica, a escala de laboratorio, del doctor Zapata consigue la medalla de oro en Ginebra en el Congreso Europeo de Nuevas Invenciones y despierta el interés de la investigación energética mundial. Al presidente Suárez le es presentado el revolucionario invento. Inmediatamente ofrece cinco millones de pesetas para colaborar en la continuidad de esta investigación. Al no recibir el doctor Zapata la donación ofrecida por Suárez, preguntó un día, en el organismo competente, si existía algún problema. Le contestaron que como no había insistido daban por hecho que no necesitaba el dinero.
El invento de este científico español consiste en reproducir artificialmente ciclones confinados, fijos en un punto para que no puedan emigrar. El y su equipo provocan ciclones en torres cerradas y aprovechan su energía.
El sistema ciclónico es el único que integra todas las energías ambientales, permanentemente presentes en la Naturaleza: la energía cinética, que aprovechan las hélices convencionales, la energía várica de posición, la energía térmica ambiental que está en las diferencias de temperaturas de las diversas capas atmosféricas y la energía eléctrica, contenida en el ambiente por cargas electroestáticas.
Lo que el doctor Zapata demostró en su momento con sus investigaciones, en “la conversión ciclónica”, es transferir esas enormes cantidades de energía que el Sol imparte en las zonas bajas de la Tierra a niveles altos. Es un proceso que consiste en unas membranas geométricamente diseñadas que, dos a dos, configuran un convector que provoca la aceleración del aire y su confinamiento dentro de la torre. El resto consiste en un proceso tecnológico de realización de compuertas, de estructuras resistentes, de alternadores y generadores. Pero esto es sólo la primera fase en este proceso investigador, del que se instaló, en esas fechas, una torre experimental en las cercanías de Santa Cruz de la Zarza (Toledo), con la financiación de un grupo alemán.
saudos
