Nosotros compramos un Oceanis sin tener ni idea.
No nos hemos arrepentido, y es más, la Bruja ahora lo que no quiere es salir del barco. Cáda vez que hay que volver a Madríz, se le pone la cara laaarga, laaarga.
Coloca la lancha y pilla el velero...
Y poco a poco... como me decía Atnem
Animo... el brujo