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Predeterminado Re: ¿Quien cortaba el Bacalao?

para tod@s

Habréis visto que para contar estas historias necesariamente hay que hablar de política.

Y en lo seguiré haciendo.

Trato de contar las cosas que pasaron bebiendo de diversas fuentes, huyendo de fanfarronadas y de historiadores de pesebre.

Intento hacerlo desapasionadamente, resumiendo lo más posible porque este es un hilo náutico, no político.

Lo digo porque estos barcos tomaron parte en la Guerra Civil y en los dos bandos contendientes y aunque la guerra y sus consecuencias, afortunadamente, están ya superadas, algunos datos pueden herir algunas mentes muy susceptibles.

A estos les pido perdón pero la historia pasó así y así la cuento.


: ancla:


La Segunda República se inició el 14 de abril con un gobierno provisional que se hizo cargo del país y uno de nuestros barcos cambió de nombre; de Rey Alfonso XII pasó a Hispania y se consideraron además las acciones de la PISBE tanto del rey como las de Lagasse, liberadas y por lo tanto se entregaron al pueblo, o sea al Estado, porque las tenían graciosamente y no por haberlas comprado.

Aunque Legasse entabló un largo juicio contra el Gobierno de la República que ganó, al final no vio un duro porque tuvo la mala suerte de que la sentencia se promulgara en el mes de mayo de 1936, con pié en la Guerra Civil.

Pero estos acontecimientos no alteraban las mareas de los seis bacaleros.

Las calderas de vapor de los barcos daban para 35 días en la mar después de los cuales había que ir a tierra para carbonear y zarpar rápidamente para seguir pescando; pero antes había que pasar los mareos de los 15 días de travesía por el Atlántico desde España.

A veces los barcos se quedaban bloqueados por el hielo y en el amplio horizonte sólo se veía hielo y el corazón se les ponía en un puño porque todo estaba congelado arriba y abajo porque incluso se tenía que dormir sin moverse porque el casco estaba congelado con un par de centímetros de hielo y las literas estaban pegados a él.







Los bacaleros hacían dos campañas al año coincidente con las cuatro estaciones pescando primero en diversos caladeros de Terranova y más tarde en Islandia, Groenlandia, Mar de Barents y Noruega.

Treinta y cinco días de trabajar en la fría intemperie con ropas inadecuadas que mantenían una humedad constante, sin agua dulce para la higiene personal porque se necesitaba para las calderas y a tres metros escasos sobre la mar.

Se empezaba quitando las escarchas de hielo que lo cubrían todo; a veces cuando había cubertadas debido a la sobreabundancia de pescado ,se trabajaba hasta 24 horas sin descanso faenando a temperaturas hasta de 25 o 30 grados bajo cero; unos se dedicaban a manejar el aparejo que era un arte de arrastre tipo trawl con puertas que podía calar por la gran potencia de la máquina , otros a seleccionar y descabezar; otros, los destronchadores, a limpiar el pescado con un chorro de agua helada que les producía eczemas e insensibilidad en las manos porque el agua tibia que salía del motor no se podía usar porque podría estropear al pescado por lo que las congelaciones de los dedos estaban a la orden del día, los abrían, separaban las huevas y el hígado que tenían otro tratamiento, retiraban la espina y finalmente otros lo estibaban con sal en las bodegas, trabajando hasta la extenuación y que sólo lo podrían aguantar con tragos de lo que llamaban "saltaparapetos" un recio coñac que les quemaba las entrañas y les daba las fuerzas que les faltaban.





Esta alcohólica medicina, que a la postre convertiría a muchos en dipsómanos,era una de las pocas que había ya que las heridas en las manos se cauterizaban simplemente orinándose en ellas; los sabañones, las lumbalgias, las úlceras etc. eran tan frecuentes que no eran consideradas como para abandonar el puesto de trabajo aunque apenas se pudieran mantener en pié ya que al final del día, con el cansancio acumulado, a todos les pasaba lo mismo.

Todos esto trabajos, como dije, se hacía a la intemperie sabiendo que un golpe de mar o un traspiés por el constante movimiento de la nave en la mar agitada los mandaría a la helada e instantánea muerte en la mar si no se agarraban a tiempo a un pequeño dispositivo al que llamaban tranvía que funcionaba como una especie de tosca línea de vida.

A veces deseando un buen temporal o que se acabase el carbón para poder tener un relativo descanso.
 
 Abajo las cosas no iban mejor porque, aunque en invierno no tenían que pasar frío y eran envidiados por los demás, las calderas debían tener a toda costa presión, pasase lo que pasase.
 
Los maquinistas y engrasadores atentos a los vaivenes de los pistones y los alternadores; Los fogoneros debían atender las calderas que a su vez tenían cada una dos o tres hornos perpetuamente insaciables de carbón; y los paleros sufriendo una dura vida subterránea trasladando las 600 toneladas de las carboneras que desaparecían, paletada tras paletada, en las abiertas y ardientes puertas hogar y todos pendiente de que la roja aguja del manómetro marcase siempre esos 14 kilos… y después había que limpiar los hogares de las calderas. Y siempre atentos por si los ciegos cabeceos y bandazos los podían estampar sobre algo caliente o en movimiento.

Pero todo se olvidaba cuando recibían las ochocientas pesetas que cobraban por marea. Las blancas botas de agua marca "Flecha" y los olorosos cigarrillos que venían envasados en latitas de 20 y tenían impresionado en relieve un aro salvavidas con la marca Player´s Navy Cut dentro del cual se asomaba un barbudo marinero tocado con una gorra del HMS Invincible y que compraban en los puertos que atraque para el carboneo,aguada,reparaciones y embarque de víveres, eran la prueba, la orgullosa prueba, ante sus paisanos ,que habían aguantado la dura experiencia.


Las mareas terminaban tan pronto completaban las bodegas. La primera, considerada como muy mala por los temporales que se debían cruzar pescando, comenzaba a mediados de enero y la segunda sobre junio hasta las Navidades y de este modo se consiguió, en unas cuantas mareas, surtir hasta el 20% del consumo de bacalao nacional.

En la foto que sigue vemos al Galerna al final de una marea. Sólo hace falta fijarse lo oxidado que va y su francobordo que nos indica lo cargadito que navega con sus bodegas repletas de bacalao. Si os fijáis a popa veréis un aparejo de cangreja que ayudaba a no atravesarse al viento y que también atenuaba el balanceo. Quizá alguien podría preguntar el significado de esa alargada caseta encima del puente. Es para la protección de la magistral al frío polar.






Los barcos no paraban de trabajar pero tienen la limitación del carboneo cada 35 días y siempre había una excusa para permanecer demasiado tiempo en puerto, donde la tripulación se desahogaba con las múltiples tentaciones instaladas en los puertos en las que se gastaban el anticipo a cuenta que el capitán les daba.

Ya se habían desarrollado los motores de combustión interna, diesel de explosión para entendernos, que prometía mareas de hasta 90 días y la empresa encargó dos nuevos barcos a unos astilleros daneses para entregar a mediados de 1936 y les dieron los nombres de Ábrego y Cierzo, para seguir la tradición de nombres de fenómenos meteorológicos.

Estos seguían las líneas de los anteriores con 1.341 toneladas de arqueo bruto y 639 de arqueo neto; tenían 65’58 metros de eslora, 10’91 de manga y 5,95 de puntal. Tenían instalados la mejor tecnología de la época; serían en ese momento los mejores trawlers del mundo.

Los pescadores se pusieron en huelga ya que apenas tenían tiempo de estar con su familia por lo que la Empresa, atendiéndolos, dobló los turnos de las dotaciones y en ese momento hacía falta mano de obra.

Esos puestos lo ocuparon marineros gallegos que llegaron a Pasajes con sus familias y se instalaron en el barrio de Trincherpe que llegó a llamarse la "quinta provincia gallega".

Este barrio se construyó rápidamente, sin orden ni concierto con muchísimos problemas que darán la cara más adelante.

Aprovechando el entusiasmo pleno de reivindicaciones de la naciente República se produce un nuevo conflicto porque los pescadores quieren acabar con esas jornadas de trabajo interminables y los salarios que consideran miserables.
La empresa no atiende esas exigencias y se declara una huelga que se prolonga en el tiempo llevando la desesperación y el hambre a los pescadores que les hace acudir a una marcha, prohibida por el Gobierno, hacia San Sebastián que termina en tragedia con la muerte de seis pescadores y varias decenas de heridos.

Al enterarse de esta masacre, la huelga se vuelve general en toda España. Se convocan manifestaciones de protesta y mítines durante tres días.
 
La situación política estaba cada vez más insufrible y el descontento era general.

Se celebraron elecciones en febrero de 1936 que dieron el triunfo a una coalición de izquierdas que llamaban Frente Popular, pero los resultados no fueron claros porque hubo alteraciones fundamentales en las horas y días posteriores al escrutinio por lo que fueron calificadas por los derrotados de pucherazo; aunque eso habría que probarlo ya que el gobierno la certificó totalmente limpia.

El ambiente social era cada vez más tenso. ; una serie de hechos alarmaron a la opinión pública porque se produjeron grandes disturbios en la calle entre grupos de falangistas y milicias de socialistas comunistas y anarquistas enfrentándose a tiros con decenas de muertos y asaltos a sedes de periódicos, de partidos y de iglesias.

La izquierda optó por una postura revolucionaria y la derecha deseaba el fín de ese sistema democrático que apoyaban cada vez más ciertos generales del ejército.
 
Una serie de asesinatos por parte de extremistas de ambos bandos encrespó más la situación mientras el gobierno no reaccionaba.

El ruido de sables se acrecentó y parte del ejército de sublevó contra el gobierno legal de la República Española.

Era el 18 de julio de 1936 y los seis bacaladeros de PYSBE estaban atracados al muelle de su factoría de Pasajes preparándose, ya superados los conflictos laborales, para zarpar; pero fueron retenidos por la llamada "Junta de Defensa de Guipúzcoa".

Los embarcados consideraban que sería una movida más de las que en los últimos trece años estaban acostumbradas pero no; esto iba en serio era una guerra entre hermanos.

Se había desencadenado la Guerra Civil y los barcos de la PISBE podrían transformarse en una eficiente arma naval.


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