
Una vez,en pleno invierno, sin un alma navegando y en día laborable intentamos abarloarnos al muelle de la gasolinera de Llafranch el tiempo necesario para tomar algo en un Restaurante próximo desde el que se veía el barco, ofreciendo dejar el teléfono por si tenían que avisarnos. La gasolinera estaba fuera del horario de servicio.
La probición fué absoluta.
Acogedores no nos parecieron en absoluto, pero tampoco creo que tengan el menor interés por serlo ya que, salvo error, no existen plazas de visitantes y las privadas se hallan al completo.
Con un barco que cale más de 1.80 mejor no acercarse a la gasolinera y vigilar en extremo la entrada ya que el calado es mínimo.
No es un puerto destinado a visitantes pero sus alrededores cuentan con unas calas que sí merece la pena visitar y disfrutar.
En cualquier caso,, dejando a parte la negativa a poder abarloar el trato personal fué en todo momento correcto y educado. Saludos