Discusión: Verano del 74
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Antiguo 19-09-2012, 17:46
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Capitán pirata
 
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Predeterminado Re: Verano del 74

Gambucero! Esto no está precocinado y voy escribiendo sobre la marcha.

A veces, escribir un folio es como hacer un civet: todo el día en la cocina.

Ahí va otro plato. Este hay que comerlo despacito...



Tratándose de mí, esa era una pregunta absurda.

Amaneció de nuevo, con lentitud y sin estridencias. Simplemente el alba fue ganando en blancura hasta que parió un Sol dorado que brillaba directamente sobre el azul y que se puso a trotar hacia el cénit con la fascinante soltura de los potros recién nacidos, sin más trámites.

Entrando en la disciplinada rutina que me da la paz mientras estoy solo, desayuné aún como un terrestre: ensaimada de la pastelería Sirvent, de Barcelona, y café de verdad, hecho en cafetera italiana con agua mineral. Embutidos y quesos del Club del Gourmet. Fruta del mercado de Santa Caterina. Luego, recorrido de inspección del barco. Higiene personal. Rato de lectura.

Me encantaría poder creer en algún dios para seguir los rituales de su religión. Así ya no hablaría de las duchas, sino de las abluciones, y podría también introducir en mis días momentos de oración o de meditación. Si creyera en dios, me haría fraile e ingresaría en alguno de los cenobios aéreos de Meteora hasta el fin de mis días. Lejos del mar, que ha sido mi vida, para preparar, meditando, la última recalada vital y finalizar viaje habiendo entendido algo. Pero no tengo esa suerte. Estoy peor que Kazantzakis, pues a su “No espero nada. No temo nada. Soy libre" yo debería añadir que no me creo nada y que, muy a menudo, la Libertad me pesa.

La navegación en solitario, pensé, es una variante de la vida monástica apta para descreídos. Te somete a reglas y rutinas que puedes ir puliendo poco a poco, de modo que tus acciones van adquiriendo el ascetismo gestual que tienen las labores de todos los monjes del mundo, sea cual sea la divinidad que les ocupe. Ellos rezan a media voz. Nosotros hablamos solos. Ellos se afanan silenciosamente en el huerto, el corral o el scriptorium un día tras otro. Nosotros aferramos y largamos; cazamos y amollamos; reforzamos ligadas o ajustamos rumbos una vez y otra. Y ambos, mientras tanto, vivimos una vida incógnita en el interior de nuestros cráneos, solos, serios, esperando que fuerzas superiores manifiesten voluntades comprensibles en el crecimiento de los tomates o en el continuo anudarse de las millas en la estela. La diferencia está en que los marinos llegamos a destino, tarde o temprano, y la tierra no tarda en sumirnos de nuevo en el Espejo de Maya.

Mi padre afirmaba que los viajes por mar producen un efecto acumulativo, como los metales pesados en las capas altas de la cadena trófica, pero en vez de conducirnos a la muerte por envenenamiento, que es cosa del cuerpo, nos llevan lentamente hacia un concepto alquímico: el Opus Nigrum.

En el lenguaje virtual de la Alquimia, la Obra Negra era la sustancia requemada, informe, inerte y obscura que quedaba en el fondo del crisol -que ellos llamaban atanor- después de incontables y repetitivas destilaciones, fusiones y manipulaciones. A pesar de su aspecto, el Opus Nigrum era nada menos que la antesala del gran éxito; la substancia de la cual habría de nacer la Piedra Filosofal. Su obtención era anunciada al mundo por medio de símbolos secretos, como las vírgenes negras que tanto abundan en España.
Para mi padre, la vida del mar, con sus maniobras repetidas, su aislamiento, su proximidad del peligro y sus eventuales inmersiones en la disipación de los puertos, hacía en el alma del marino el mismo trabajo que el atanor alquímico sobre la materia. Podía llegar el momento en el que hubiese desaparecido toda fe, todo deseo espiritual, toda esperanza, de modo que cabría imaginar que, en el fondo del corazón, no quedase más que una masa negra y desolada. Ese sería, paradójicamente, el momento en el que se hace posible abrir la última puerta del conocimiento y ser inundado completamente por la luz de la Verdad. Sin prejuicios, sin miedo ya.
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eilnet (19-09-2012), Enrana (19-09-2012), enric rosello (19-09-2012)