Siento el percance, aunque de lo perdido, siempre hay que sacar algún provecho, y aparte de la experiencia del desarbolado y tus reacciones, piensa que también has tenido la suerte de poder manejar un tractor durante unas horas.
Y el relato, al que le has quitado mucho hierro, magnífico, no falto de gracia ni de emociones que ha sido capaz de hacer que alguno que estaba perdido, volviera a manifestarse.
Espero que ahora con tus nuevas velas Hodd, no dejes de decir "hooder, que velas".
Por cierto, yo solía asistir en los años 80 a la concentración motera de Miranda de Ebro, tengo algún trofeo por casa al piloto más lejano patrocinado por una carnicería del pùeblo (Noceda, creo que se llamaba)

.

