Re: ¿Quien cortaba el Bacalao?
¡Vamos allá!
El 11 de junio de 1937 las tropas del bando nacional, consiguieron penetrar el llamado "Cinturón de Hierro" que defendía Bilbao; su entrada en la ciudad era cuestión de días por lo que se organiza la evacuación por aire, tierra y mar.
Por supuesto todos los buques de la Euzkadiko Gudontzidia, iban a zarpar llevando al personal, víveres, ropa y los efectos navales que pudieran sacar de su base de Santoña y como unos de los principales barcos, nuestros dos pesqueros operativos: el Biskaya y el Guipuzkoa (que fue, como vimos anteriormente, seriamente dañado en Machichaco, pero tuvo tiempo de repararse en los astilleros Euskalduna que lo modificó de igual manera que el afondado Araba)
Esta evacuación final se organizó el 15 de junio porque algunos barcos enemigos ya rondaban la entrada del Abra amenazando con detener esta vía de escape.
Cuando salieron al Cantábrico llevaban siguiendo sus estelas una multitud de barcos, yates, botes y toda clase de ingenios flotantes, repletos de refugiados con sus escasas pertenencias, destino los puertos cántabros o franceses a donde iban los destructores y otros barcos tambien cargadas de civiles y militares, camuflados o no, donde algunos aprovechaban las circunstancias para desertar.
Cuando finalmente, el día 19, entraron los franquistas en el puerto de Bilbao, se encontraron todos los barcos que quedaban hundidos o semihundidos como nuestro Araba, completamente transformado con su remodelación, que estaba en los muelles de "La Vasconia", frente a Sestao, cargando carbón para escapar pero quedó atrapado cuando volaron el Puente Colgante y su propia tripulación abrió los grifos de fondo.
Nuestros bacaladeros, cuando salieron a la mar viraron al oeste; el Biskaya entró directamente en Santoña mientras el Guipuzkoa lo hacía en Laredo para al día siguiente reunirse con su compañero.
Pero mire usted por dónde, su otro hermano del bando contrario, el Galerna, que estaba de patrulla en esta zona, se dio cuenta de este movimiento y llamó al crucero Almirante Cervera, un crucero ligero de 8.000 toneladas armado con 8 cañones de 152,4 mm.; 4 de 106,12 mm. y 2 de 47 mm., que se presentó al día siguiente y empezó a utilizarlos contra el puerto de Santoña.
En siete minutos largó 36 pepinos, dos de los cuales alcanzaron otra vez al pobre Guipuzkoa y le destrozaron la cocina. Parte de su tripulación se tiró al agua y uno de los tripulantes, con la barahúnda, el fuego y el pánico, pereció ahogado.
El Bizcaya respondió al fuego cuando se repuso de la sorpresa, el combate se detuvo y los barcos atacantes desaparecieron.
A finales del mes de junio llegó una orden sorprendente: había que desartillar los pesqueros. Entre preguntas sin respuestas sus cañones fueron desembarcados con sus municiones y trasladados a Santander donde, al parecer, se iban a utilizar para reforzar las defensas de su puerto.
Ya no había País Vasco que defender por mar y los miembros de su Gobierno estaban refugiados en Santander por lo que las autoridades republicanas reclaman para su armada al Bizcaya y al Guipuzkoa.
En un discreto acto el 5 de agosto, se arrían las ikurriñas de los barcos y se entregan los barcos a las Fuerzas Navales del Cantábrico que, con tripulación reducida, navegaron hacia Santander con sus nombres castellanizados.
En Santander los rearmaron tan inútilmente, que las piezas no llegaron a funcionar mientras que la tenaza guerrera, que estaba oprimiendo la ciudad cántabra, abrazaba cada vez más por lo que se ordenó el 24 de agosto la evacuación hacia los puertos cántabros y otra vez vivieron los pesqueros la misma historia dos veces antes vivida; navegar rodeados de otras muchas embarcaciones rebosantes de refugiados pero esta vez con destino Gijón.
El Guipúzcoa y el Vizcaya vuelven otra vez a Santander para recoger algunos soldados pero "el parte" (se llamaba así a los boletines informativos) radiaba desde Santander que la ciudad había caído ya; lo que confirmaron con algunos pesqueros con los que se cruzan, así que toman la decisión de arrumbar a Francia.
Prácticamente la guerra naval del Norte casi había terminado.
Cayendo la tarde del día 28 entran la Gironde, izando la ikurriña para indicar a fondo su procedencia, para más tarde amarrar en Burdeos.
Enterados de su entrada, los antiguos propietarios de PYSBE gestionaron judicialmente la entrega de los que consideraban sus barcos y el 22 de septiembre el Tribunal Civil de Burdeos embarga los barcos ante la protesta del Consulado republicano de Burdeos que tramitó una querella ya que defendían que eran barcos de guerra y que como propiedad de un Estado soberano, eran inembargables.
Igualmente en Paris el embajador comunicó este atentado a la República Española ante los ministerios de Marina, de Justicia y Exteriores.
Tan seguro estaban que les iban a dar los barcos que "de extranjis" armaron y prepararon los bacaladeros porque entraban los diversos planes que pensaban hacer con ellos.
Voy a poner como ejemplo el del descabellado plan del ministro de Defensa, Indalecio Prieto, que consistía en dar un golpe de mano en Bermeo, liberar los gudaris del penal del Dueso, que armados y con el apoyo de la aviación tomarían Bilbao donde liberarían a los presos y así formarían un ejército con el que abrirían de nuevo el Frente Norte. Una autentica enajenación para escapar de la realidad.
Menos mal que el Gobierno Francés no dejó salir a los barcos, pues podría tener un conflicto con la Justicia al estar sujeto a una orden judicial de embargo pendiente de juicio, porque si no, mucho me temo que los barcos no hubiesen terminado la guerra flote.
Bueno vamos a hacer un pequeño recuento de nuestros barcos.
+ El Galerna en mano de los rebeldes era un patrullero armado con base en Pasajes.
+ El Araba, encontrado semihundido en Sestao que fue reflotado en el muelle de la Naval, reparado y artillado, como su hermano en el Ferrol, y se le llamó Álava.
Ahora la guerra se había trasladado al Mediterráneo y los dos barcos de guerra mayores en el Cantábrico, eran estos dos barcos de la PYSBE.
+ El Bizkaya y el Guipuzkoa ,como ya hemos visto, estaban retenidos en Burdeos.
+ El memorable Nabara (ex - Vendava) hundido en Machichaco.
Y del que hemos hablado casi nada ha sido del Tramontana que había salido en carga para el Mediterráneo del 29 de septiembre de 1936 y allí aguantaba como transporte de guerra al servicio de la Marina Republicana con base en Cartagena.
La pregunta era:
¿Porqué se había quedado en Cartagena y no había vuelto al Cantábrico con sus hermanos?
- Porque no lo soltaron los de la Base Naval de Cartagena, que eran muy chulos.
- Porque era un barco muy bonito y robusto.
- Porque no había barcos allí de esas características.
_ Porque en cierto momento podría pescar y paliaría la escased de pescado.
Nada de eso; fueron ordenes de arriba, del Ministro de Marina que lo eligió personalmente, para transportar el oro del Banco de España desde Cartagena hasta Marsella que se decía que era para pagar las compras de material militar.
Ya vemos que dan para mucho nuestros bacaladeros…
Ríos de tinta se han escrito sobre "Oro de Moscú" que se refiere al traslado desde Cartagena, a bordo de cuatro mercantes rusos que embarcaron en Cartagena 510 toneladas de oro, equivalentes al 72,6% de las reservas de oro a los pocos meses del inicio de la Guerra.
Pero la rumorología decía que el otro 27,4 % se lo llevó el llamado "Oro de
París" ya que supuestamente se enviaron 193 toneladas de oro con destino al Banco de Francia.
Lo cierto es que nuestro barco, el Tramontana, con su tripulación primitiva de la PYSBE, transportó en sus bodegas 1.668 cajas que equivalían a algo más de 110 toneladas de oro, de Cartagena a Marsella, sin ninguna contrariedad.
Pero eso sí, en sus viajes de ida iba escoltado por alguna unidad de la Marina Republicana; y en la vuelta, ya sólo, aprovechaba para recoger algún cargamento en Marsella o Barcelona.
Los días de estancia en puerto esperando estos envíos especiales y secretos, destinaban el barco a la vigilancia; esto es: zarpaban del puerto antes del amanecer y arrumbaban a Escombreras donde daba la indicación de todo claro, esperaban a que saliesen los barcos de la flota que operaban en ese día, para después volver de nuevo a puerto.
Después de lo del oro, se quedó convertido en un mercante corriente y moliente que operaba habitualmente entre los puertos de Barcelona, Valencia y Cartagena al que en el verano del 37 se le instaló en popa una ametralladora antiaérea habida cuenta del incremento de aviones de la "Aviazione Legionaria" italiana, que estaba ayudando a los facciosos; más tarde se le instalaría a proa un cañón Vickers de 101,6 mm. que nunca se usó.
Pero en abril del 38, le requirieron para otra sus travesías especiales. Tendría que embarcar varios cientos de toneladas de plata a Barcelona.
Zarpó de Cartagena en la madrugada del día 15 y cuando habían transcurrido 5 horas de su salida, casi amaneciendo y con las luces de Alicante entreviéndose en el horizonte, recibieron dos mensajes; uno de su base y otro del mismísimo ministro para que entrase en Alicante.
En su avance las tropas rebeldes ya habían llegado al Mediterráneo y por tanto cortado en dos el territorio republicano.
Todos nerviosos e intranquilos por las malas noticias, permanecen en puerto con su bodega atestada de plata hasta que le ordenaron regresar a Cartagena y trasbordaron el valioso cargamento a los destructores que allí lo esperaban y que fueron los que finalmente llevaron la riqueza a Barcelona.
A principios de marzo la situación en Cartagena era insostenible hasta que estalla una rebelión que obliga a la Flota a abandonar su base y así el Tramontana zarpó del puerto cargado con un centenar de personas que escapaban presintiendo un pronto final.
El día 7 la Flota entró en el puerto tunecino de Bizerta pero nuestro barco se refugió en Orán.
La guerra había concluido en la mar y en tierra poco después.
Cinco de los seis bacaladeros que habían participado fueron devueltos a la PYSBE y en Dinamarca terminó la batalla legal que los representantes de los dos bandos contendientes libraban para apoderarse de los nuevos bacadaleros allí construidos y que no se entregaron por mor de la guerra.
Brisa y Ciclón le llamaban los republicanos aunque después de lo de Machichaco decidieron llamarlos Nabara 2 y Nabara 3 mientras que los del bando contrario ,más pragmáticos, los llamaron Buque 205 y Buque 206.
Al final se entregaron a la PYSBE que les puso los nombres de Ábrego y Cierzo, para continuar la tradición de bautizar sus barcos con nombres de vientos, y fueron sus primeros barcos de combustión interna.
Los restantes barcos fueron transformados en lo que nunca debieron de dejar de ser, en bacaladeros.
Se repararon y prepararon las instalaciones pesqueras de Pasajes y cientos de antiguos marineros y trabajadores relacionados con la industria marítimo pesquera volvieron a reunirse para reintegrarse a la PYSBE y comenzar una nueva época, tratando de olvidar el espantoso pasado.
…/…
Continuará.
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