Bueno, pues me respondo yo mismo. Ayer pasó el mecánico por el barco para echarle un vistazo y, de camino, comprobarlo todo.
Cuando vió la pieza, la reconoció como el nomeacuerdoqué de un motor mucho más grande que el mío.
O sea que alguno de los que habían estado trasteando previamente el motor se habían dejado aquello por allí.
Menos mal, porque si me pongo, termino encontrándole sitio.