Re: Hay nombres gafes...
Por ahí tenia esta historia de gafes, meigas y males de ojo, fue hace unos años cuando era joven:
Supongo que recordáis el aterrizaje de emergencia de un Harrier ingles en la cubierta del ALRAIGO el 6/06/83, en ruta hacia Tenerife. En su tornaviaje después del follon, llego a Gravensen, donde tuvo un recibimiento grandioso con banda de música de la Royal Navy incluida, todos sabemos que los ingleses son muy suyos para esto de los barcos.
Al lado de este puerto vivía un Obispo bilbaíno amigo de la infancia del armador, que aprovechaba las estancias y eventos de los barcos de la naviera en el puerto para ponerse ciego y viajar gratis a Bilbao. Era catolico y por cuestiones de marketing supongo, iba siempre con su uniforme reglamentario y dada la climatología se solía acompañar de un robusto paraguas negro. Ese día se había olido la tostada e hizo patria y profesión en la fiesta, terminando la sobremesa en el camarote del armador, durmiendo la siesta a pierna suelta, y pegando unos ronquidos que hacían temblar los mamparos, terminado el evento, marcharon los músicos y autoridades y nadie se entero que el clérigo zampabollos estaba abordo.
Tres horas después apareció en el portalon un tipo raro, con pinta de enterrador, con bombin, acompañado de dos guardias, preguntando por el Capitán, eran del Juzgado y venían a embargar el barco por un impago de servicios portuarios del viaje anterior. La culpa de aquella desgracia se la endoso el primer oficial al paraguas del clérigo, que vio en la cámara y creyó que se lo había dejado olvidado, cogio el paraguas y lo lanzo por la borda soltando juramentos.
Al rato se levanto de la siesta el invitado y se puso a buscar el paraguas para largarse a no se historias de su oficio a tierra, sabía que le habían tirado el paraguas como otras veces y marcho para tierra llamándoles de todo menos bonitos. Al poco se aclaro lo del embargo, era un malentendido, había sido cosa del ALSIXMAR.
Pocos meses después, estando yo en el ALALMA, acabábamos de atracar y baja el caldereta a la maquina diciendo que el Obispo estaba en el muelle con la cartera (de las de cuero negro de antes) y el maldito paraguas negro, todo el mundo sabía lo que significaba, venía con nosotros hasta Bilbao.
El tío salto abordo, pidió las llaves al Viejo del camarote del Armador y dejo la cartera y el paraguas escondido en el armario, cerrando después, sabia el riesgo que corrían. La cartera era tan peligrosa como el paraguas, un día, la Barbi, el camarero, la había abierto y llevaba: unos calzoncillos de respeto de felpa de color gris plancha que le ocupaban desde los tobillos hasta los sobacos, con los consabidos pasacascos, un misal negro, otro libro negro de su profesión, un dietario, y un rosario con las cuentas como los eslabones de la cadena del ancla de un mastodonte, con el crucifijo a juego. Joder con esto abordo las cosas no podían ir bien.
La carga no fue mal, en parte porque la Barbi, previsor, había puesto unos ajos bajo la cama del clérigo, hasta que este los detecto y los tiro al pañol grande.
Al salir me falló el MP a la tercera arrancada, juramentos del Viejo, vuelven los remolcadores, purgamos y arrancamos, agua dulce en el DO, Sentencia, el caldereta, le apunta los culpas al Gafe. Entramos en la zona de separación de tráfico del Canal con niebla, normal, el radar de proa se estropea y el Viejo tiene prisa por llegar con la marea a Bilbao. En Ouessant hay un temporal del NW que acojona, hasta que viramos los bandazos eran tan jodidos que yo me caí de la cama (nunca entendí porque las camas tienen esa anchura si uno duerme solo). Desastre en la cocina y la cámara de cacharros rotos. Después con la mar de aleta y la maquina a tope hubo que cambiar el gobierno a mano porque el piloto dijo basta y aguantar las cabalgadas y destrozos hasta llegar. Las turbos aullaban como lobos hambrientos en cada rabeada.
La paz y la calma volvieron abordo cuando Monseñor “jarto” de comer y beber sobre todo de lo segundo, salto a tierra. Para purificar el lugar la Barbi volvió a poner una ristra de ajos bajo la cama del camarote del armador y asegurarse que se llevo consigo sus abalorios.
saludos
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