Al barco y resto de colegas, copas.
Cuando tenía el fueraborda en posición levantada en lugares "peligrosos", introducía el conjunto de la hélice en un cubo de plástico que hacía firme a cualquier lugar de la popa ó incluso al mismo motor, con un cabito.
De esta manera protegía el motor -sobre todo la hélice-, evitando que se dañase con alguna "caricia" de otro barco ajeno.
No obstante, este sistema, sí la "caricia" es fuerte, no te salva el motor nadie ni nada.
Saludos.