Mi mujer y mis hijas últimamente dicen que lo mío es obsesión.
Yo respondo: es lo que más me gusta hacer (navegar, y todo lo que lo rodea, claro), y por eso, si no tengo un plan alternativo mejor, me voy al puerto; no acabo de ver el problema. No creo que en mi caso suponga más dedicación que la del que juega al golf todos los fines de semana, o la del que juega al tenis, o la del que se pasa todo el día escuchando música. Al final, es normal dedicar mayoritariamente nuestro tiempo libre a nuestras aficiones. No sólo no me parece malo, ni enfermedad, ni nada de eso, sino que me parece de lo más saludable y mentalmente equilibrante.
Cervecitas

LDN