Recuerdo estar entrando en el puerto de Sant Antoni, en Ibiza, y estar un buen rato buscando la baliza roja de entrada al puerto. Después de mucho buscar entre las luces del espigón, las luces de los pubs del fondo de la bahía, paseos, etc., sólo encontré las balizas verdes de entrada, así que me arrimé a ellas y entré al puerto hasta mi amarre. Una vez en tierra, me dí un paseo y ¡sorpresa! la baliza roja, o bién estaba apagada, o bién, se había fundido. La cuestión es que me volví loco buscando y no funconaba. Tampoco lo "cantaron" en los radioavisos de la zona.
