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Antiguo 10-10-2012, 15:20
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Predeterminado Re: ¿Quien cortaba el Bacalao?

Hola a tod@s voy a ver si termino...
Echo de menos vuestros comentarios ; seguro que algunos tienen algo que aportar...

Bueno allá voy.


Después de la guerra, con una espantosa recesión económica y con muchas familias sin ningún componente que pudiera trabajar para traer sustento a su hogar, se extendió por todo el país el hambre y las enfermedades.

El gobierno implantó el racionamiento de la población mediante la entrega de alimentos pero que desgraciadamente carecían del mínimo valor nutritivo por lo que floreció el estraperlo (en honor a dos estafadores llamados Strauss y Perlowitz que inventaron unas ruletas trucadas con las que se la dieron con queso al casino Gran Kursal de San Sebastián) ya que había semanas que era casi imposible cocinar algún menú con lo que proporcionaba la Comisaría de Abastecimientos y el bacalao preparado al estilo de la PYSBE lo consideraron fundamental por la energía que proporcionaba y su fácil transporte por lo que con la política autárquica de aquellos años, se pretendía hacer de la pesca una de las bases de la alimentación nacional.
 









 
Durante la Guerra Civil la industria de la pesca estuvo casi totalmente paralizada; sólo algunos pequeños echaban sus redes en caladeros cercanos al puerto, por lo que su restauración a los niveles anteriores extractivos era tan vital como difícil.

Para ello el Gobierno promulgó una ley para ayuda a la pesca por medio de unos créditos blandos para que los armadores construyesen o rehabilitasen sus barcos de tal forma que en algunos casos y aportando garantían adicionales, el crédito podría a llegar hasta el 90 o el 100% del valor total del buque siempre y cuando fuese suministrado por astilleros españoles.

La PYSBE apoyada en estas facilidades dispuso de un capital extra de 24 millones y comenzó a expandir no sólo su flota, que desde ese momento compraría los barcos a la Sociedad Española de Construcción Naval de Sestao, conocida como La Naval y posteriormente Astilleros Españoles, sino sus instalaciones, porque abrió en 1945 una nueva factoría en El Ferrol,pero para entonces ya tenía competencia porque en La Coruña ya se habría incorporado otra empresa bacaladera, la PEBSA (Pesquerías del Bacalao ,S.A.) y en Vigo otra, la COPIBA (Compañía de Pesca e Industrias del Bacalao) que empezaron a utilizar los métodos y maneras ( ya que se incorporaron algunos de la plantilla de la PYSBE que le enseñaban) de su contrincante vasco y que también contaban con el apoyo directo de la Dictadura.

Pero la PYSBE además de pionera era la que más producción hacía con sus siete barcos trabajandom y ya casi alcanzaba las 9 toneladas de producción de bacalao procesado para distribuir en la tan necesitada España.

Por ejemplo, el Abrego y el Cierzo los barcos daneses que ya tenían como explicamos motores diesel, en el 45 hicieron una mítica campaña de la que todavía se habla ya que pescaron sin parar durante cuatro meses 1.000 toneladas de bacalao cada uno.

Una burrada física que ningún barco ha podido superar.




 
En las gradas de los astilleros ya estaban plantadas las quillas de los seis nuevos barcos; el Mareiro,Aquilón,Tornado,Alisio,Tifón y Vendabal más o menos como copias de sus hermanos daneses pero desgraciadamente, por las penurias que la industria de la posguerra estaba pasando, tenían el sello de Made in Spain que suponían gran cantidad de averías que hicieron de los técnicos embarcados, grandes profesionales ya que tenían que reparar esos desperfectos y deterioros en alta mar, enfrentados a los vientos y la mar del norte.

No valía hacer copias a lo largo del tiempo sin aplicar mejoras estructurales ni cambiar la potencia de los motores o de los motores auxiliares, porque no era lo mismo pescar a 15 metros en 1939 que a 400 en 1950 con los mismos motores Sulzer de 1.080 bhp. echando humo o los auxiliares para la maquinilla de pesca de 120 CV.

Pero la política de la PYSBE era así; autárquica y engreída.

La nueva factoría de Ferrol, en una concesión portuaria de 15.000 metros cuadrados en el ensanche del puerto, ya daba trabajo a 300 trabajadores, la mayoría mujeres, que procesaban el pescado que salía de unos enormes tubos de secado o de las cámaras de frío que tenía unos colosales compresores de amoníaco para obtener el frío industrial necesario para tratar 15.000 toneladas anuales.

Cada factoría no tenía una flota asignada; Los barcos podían ir a Pasajes o Ferrol, según la conveniencia o necesidades de explotación de la Empresa.







 

Pasaron las penurias de la IIGM. Donde no pudieron pescar en el norte y fracasaron con otro tipo de pesca en el sur; pero ya en el 45 la Royal Navy les permitió pasar al norte con unos rumbos indirectos y silencio de radio, sorteando una red de minas cambiantes que sólo conocían los prácticos.

Este mal tiempo terminó y los bacaladeros se enfrentaron a un mar rebosante de peces que esta tregua biológica había creado.

En la PYSBE todo estaba casi militarizado y permitidme que pormenorice lo que ya antes había comentado.

Siete eran los oficiales (Capitán, Primero, Segundo oficial, los tres de maquinas y el radio); tres maestres (contramaestre, maestro salador y maestro redero) dos cocineros y el resto hasta completar los sesenta entre engrasadores, marineros, marmitón etc. y la diferencia de clases a bordo, como era usual en la marina mercante de entonces, era abrumadora.


Y

No era lo mismo comer las viandas que preparaba el jefe de cocina, servida en la mesa del comedor de oficiales por un camarero, que la caldeirada y el pescado frito que preparaba el segundo cocinero teniendo que llevar cada uno su gaveta de comida desde las cocinas en proa hasta los ranchos en popa teniendo así que atravesar toda la cubierta, como estuviera la mar, con la otra mano al cabo que se tendía desde el castillo de proa hasta la porta de popa.

No era lo mismo beber el vino y los licores embotellados de los oficiales, que el de la barrica o del tanque, que una vez abiertos, se iba avinagrando día tras día.

No era lo mismo dormir, cuando se podía, en los camarotes de los oficiales que eran individuales y de tamaño acorde con su rol abordo o en el de los contramaestres que lo compartían, que en los ranchos de proa que daban cabida a catorce personas con la cabeza pegada al casco y sintiendo los fuertes golpes de los hielos al chocar contra las planchas que hacían retumbar incluso sus conciencias.

No era lo mismo trabajar a cubierto en el puente o en la sala de máquinas que en cubierta, soportando las bajísimas temperaturas con un deficiente vestuario para defenderse.

La PYSBE daba a los marineros un traje de agua, y no siempre, y el resto lo aportaban los propios pescadores, pero eso sí, cuando había mucho frío, daban un licor de caña o aguardiente para que se calentaran las barrigas.

No era lo mismo ducharse una vez a la semana que no ducharse nunca porque sólo había 190 toneladas de agua potable y no se la podía desperdiciar con la marinería.

Pero había una cosa que era común a todos: el aislamiento que quizás fuera el principal elemento de la dureza de este trabajo.

Es algo difícil de entender por un ciudadano que trabaja un número de horas en un sitio, pero después se distrae y descansa en distintos lugares con distintas personas incluso desempeñando roles distintos.


Pero estar sujeto a un trabajo con una rutina de guardias, sistemas de trabajo,comidas,descanso,contactos entre idénticos tripulantes totalmente encorsetados tanto física como mentalmente y sin ninguna posibilidad de salir, mes tras mes, es extremadamente duro.

Día tras día conviviendo con las mismas personas, comiendo lo mismo, trabajando automáticamente sin ninguna variación en el mismo y reducido espacio, viendo aumentarar los días de las mareas que lance tras lance se iba dilatando para pescar la misma cantidad, para llegar al final con una única marea de unos horrorosos 10 meses llegaba a dar una depresión colectiva o quizás a una neurosis obsesiva que daba agresividad y ansiedad que afortunadamente se reducía con la llegada del correo ,que era como una fiesta abordo.

Las cartas, escritas en el papel que se decía "de avión", que eran tan finitos que se translucían, en el que se escribían todas las noticias que pasaban, hasta las más nimias. Eran siete u ocho folios que abultaban en el sobre alargado con el borde azul y rojo que tenía pre impreso Air Mail y Par Avion y una etiqueta adhesiva que facilitaba la PYSBE que ponía el nombre del barco y el puerto de destino, que habitualmente era Saint-John’s.

Normalmente el barco que tocaba puerto recogía el correo y más tarde lo entregaba aproximándose a los barcos para lanzarles un cabo con la correspondencia.

Más tarde comenzó un precario servicio de telefonía por la radio, sin ninguna intimidad, pero causaba ilusión y alivio.

Pues ese detalle insuflaba aire en la contaminada atmósfera del barco.

El tiempo rara vez era bueno. Cuando entraban los grandes temporales de varios días, los barcos se ponían a la capa, desmontaban el parque de pesca, para alegría de los fatigados marineros, y los corrían enfilando las olas y reteniendo la máquina cuando se las venían encima y solo quedaba que el barco aguantase o que no se equivocase el timonel.
 

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<i><b>N<font size=2>ihil novum sub sole</font></b></i>
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genoves (10-10-2012)