Por cierto, este verano me tocó sufrir una picadura de medusa en el brazo. Limpié la picadura con agua salada, busqué el bote de vinagre para la ensalada, uno de estos de plástico blando de toda la vida. Como lo había abierto mediante un pequeño orificio en la boquilla, el vinagre salía a presión al invertir la botella y presionar un poco, lo que me fue genial para eliminar cualquier posible resto de tentáculo.
